5. Pediatría

Coordinador: Dr. Miguel Ángel Rodríguez Weber


Lactancia materna

Dra. María Elena Ortega Ramírez, Dr. Héctor Alberto Macías Avilés


Introducción

La lactancia materna es la única vía de proporcionar el alimento ideal para el adecuado crecimiento y desarrollo de los niños y las niñas. Es el único alimento que tiene una influencia biológica y emocional sobre la salud de la madre y su hijo.

Las propiedades antiinfecciosas de la leche materna ayudan a proteger a los lactantes contra enfermedades y hay una importante relación entre la alimentación al pecho materno y el espaciamiento entre los hijos. Por estas razones los médicos y otros trabajadores de la salud deben favorecer la práctica de la lactancia materna.

La prevalencia y la duración de la lactancia materna han tenido una disminución en muchas partes del mundo por una variedad de razones sociales, económicas y culturales. La introducción de modernas tecnologías y la adopción de nuevos estilos de vida, han sido importantes en contribuir en la disminución de la práctica de la lactancia materna. Sin embargo, los servicios de salud frecuentemente contribuyen a esta disminución, introduciendo rutinas y procedimientos que interfieren con el inicio y establecimiento normal de la lactancia materna. Como lo es el separar a las madres de sus hijos al nacer, dar soluciones glucosadas y el uso de fórmulas lácteas.

Se necesitan esfuerzos de práctica promocional en atención primaria para apoyar y fomentar la lactancia materna como la primera opción natural de nutrición para todos los bebés, independientemente de la raza, el origen étnico, la educación o la demografía de los ingresos.

La conciencia social está aumentando con respecto a las importantes cualidades protectoras que la leche humana otorga a la salud pública. Se estima que un alto porcentaje de mujeres intentan amamantar, pero un muy pequeño porcentaje logra la lactancia materna exclusiva los primeros seis meses.

La OMS y la UNICEF creen que de los muchos factores que afectan la normal iniciación y establecimiento de la lactancia materna, las prácticas de cuidado de la salud, principalmente las relacionadas con el cuidado de las madres y los recién nacidos, se destacan como una de las maneras más prometedoras de aumentar la prevalencia y la duración de la lactancia materna.

Lactancia materna: alimento óptimo

La leche humana provee la cantidad suficiente de energía y nutrimentos para promover un crecimiento y desarrollo óptimos durante los primeros seis meses de vida. La lactancia materna debe ser exclusiva por seis meses y de ser posible continuarse hasta los dos años o más si el niño y la madre lo desean, junto con una dieta complementaria adecuada.

La lactancia materna exclusiva es aquella en la que no se suplementa con ningún tipo de alimento o bebida, ni siquiera agua. No se consideran el uso de vitaminas, hierro o medicamentos necesarios. Ésta se recomienda por los primeros seis meses de vida.

La leche humana es una sustancia nutricional completamente natural, asombrosa y poderosa, por eso el sobrenombre "oro líquido". La piedra angular de la salud de un bebé comienza con la lactancia materna. Los beneficios a corto y largo plazos para la madre, el bebé y la sociedad son notables. Es obligación en enfermería y en el cuidado de la salud en general ayudar a todas las madres en sus esfuerzos por amamantar con éxito a su bebé.

Composición de la leche materna

La composición de la leche materna va a ser variable de acuerdo con los días de nacimiento, la edad de gestación y el momento de la alimentación.

Precalostro: exudado que se produce desde la semana 16 de embarazo y que es rico en proteínas, inmunoglobulinas, ácidos grasos y bajo en lactosa, características para adaptarse a la fisiología del bebé que nace antes de la semana 35 de gestación.

Calostro: se secreta en la primera semana de vida del bebé, color amarillo por presencia de β-carotenos, es escaso y aumenta conforme pasan los días, cumple con los requerimientos del recién nacido, es muy rico en inmunoglobulinas, contiene altas concentraciones de linfocitos, lisozima, por lo que protege contra alergias e infecciones. Tiene un efecto laxante por su contenido de motilina.

Leche de transición: se secreta después de la primera semana de vida, contiene más lactosa y grasas, disminuye la concentración de proteínas y de inmunoglobulinas, ya se obtienen volúmenes mayores que pueden alcanzar los 650 mL/día.

Leche madura: se secreta después de los 15 días del nacimiento del bebé y se puede mantener de 12-15 meses, el volumen puede variar de mujer a mujer, pero en promedio es de 750 mL/día. La osmolaridad es entre 287-293 mOsm y aporta 67-75 kcal/100 mL.

En cuanto a hidratos de carbono, en la leche humana el más abundante es la lactosa, la cual promueve el crecimiento de los lactobacilos, acidifica el pH intestinal, disminuye el crecimiento de patógenos. Contiene más de 50 oligosacáridos que funcionan como factores de crecimiento de bifidobacterias, lo que disminuye los episodios de diarrea por Escherichia coli, Campylobacter jejuni y rotavirus, impidiendo su adherencia a la mucosa.

En cuanto a los lípidos la leche humana contiene lipasa, colesterol y ácidos grasos de cadena larga omega 3. Otorga más altos niveles de colesterol y lipoproteínas de alta densidad. Posee mejores procesos de absorción, síntesis y degradación de colesterol que serán de utilidad en la edad adulta, siendo un factor de protección de riesgo cardiovascular y favorece el crecimiento del cerebro. Las grasas aumentan en la leche materna durante las tomas de la tarde y después de 10 min de la tetada.

Las proteínas de la leche materna disminuyen a lo largo de la lactancia, el tipo de proteínas de la leche materna, por su biodisponiblidad la hacen única para la especie humana.

Las proteínas se dividen en dos grupos, las proteínas del suero y la caseína. De las proteínas del suero, en la leche humana predomina la α-lactoalbúmina, que es una proteína antiinfecciosa, en la leche de vaca predomina la β-lactoglobulina que es la proteína de la leche más alergénica. El resto de las proteínas de suero son lactoferrina, inmunoglobulinas y lisozima, que son proteínas antiinfecciosas, conteniendo la leche humana una buena concentración de éstas, y la leche de vaca sólo trazas. La leche humana contiene más albúmina que la leche de vaca. De la caseína, ésta contribuye al transporte de calcio, fósforo y aminoácidos, la leche humana tiene menos caseína y el tipo de caseína (β-caseína) forma micelas de tamaño pequeño que son mejor digeridas, el alto contenido de caseína y el tipo (α-caseína) de la leche de vaca la hace menos digerible, ya que forma un cuajo retardando el vaciamiento gástrico.

La relación proteínas del suero/caseína es de 90/10 al inicio de la lactancia, 60/40 después de las primeras dos semanas y hasta alrededor de los ocho meses y 50/50 hasta el final de la lactancia, lo que la hace más digerible.

La leche humana provee de otro gran beneficio que es el factor de crecimiento epidérmico, el cual favorece la maduración y función de la mucosa intestinal, disminuyendo los eventos de enterocolitis en prematuros. Contiene taurina, aminoácido que participa de manera muy importante en la neurotransmisión. Y la carnitina que es necesaria para la lipólisis de ácidos grasos.

En cuanto a los minerales, la leche humana contiene menor cantidad de calcio y fósforo pero con una relación adecuada, por lo que se tiene una óptima absorción de estos minerales. La leche humana tiene una alta biodisponibilidad de oligoelementos.

El aporte de hierro que brinda la leche humana es mucho más bajo que las fórmulas, pero la absorción de éste es de más del 40%, en comparación con las fórmulas, que es menor al 10%.

De las vitaminas, las hidrosolubles están en una concentración óptima, de las liposolubles no se tienen niveles óptimos de vitamina D, por lo que se debe suplementar ésta en la madre lactante y en el niño, la vitamina K no es óptima por lo que se aplica a todos los recién nacidos una dosis única intramuscular al nacer.

La leche humana contiene además componentes inmunológicos, que van a brindar un beneficio adicional a los niños que la toman, como son: inmunoglobulinas, lactoferrina, lisozima, macrófagos, polimorfonucleares, linfocitos, lactoperoxidasa, lactoalbúmina, mucina, complemento y el factor bífido.

Diez pasos para una lactancia exitosa

En 1989 en Ginebra, se estableció la declaración conjunta OMS-UNICEF Diez pasos hacia una feliz lactancia materna exitosa:

  1. Disponer de una política institucional a favor de la atención integral a madres, niños y niñas.
  2. Capacitar a todo el personal de salud en la manera de implantar esta política.
  3. Capacitar a las embarazadas y a sus familias en todos los aspectos de la lactancia materna.
  4. Iniciar la lactancia durante la media hora siguiente al nacimiento.
  5. Enseñar a las madres técnicas de cómo mantener la lactancia.
  6. Dar a los recién nacidos leche materna en forma exclusiva, sólo ofrecer cualquier otro alimento si no está médicamente indicado.
  7. Facilitar el alojamiento conjunto.
  8. Fomentar lactancia materna a libre demanda.
  9. No dar a los niños biberones ni chupones.
  10. Fomentar el establecimiento de grupos de apoyo.

Actualmente se tiene el compromiso de considerar de manera prioritaria y como recomendación general para la población mexicana el amamantamiento como la forma exclusiva y de más alto valor durante los primeros seis meses de la vida.

Beneficios de la leche materna

La lactancia materna representa una serie de beneficios para el lactante y la madre que la hacen no comparable con la alimentación con sucedáneos de la leche materna.

Los bebés alimentados con leche materna predominante tienen 48% más riesgo de mortalidad que los bebes alimentados con lactancia materna exclusiva.

Se ha calculado que más de 900 muertes infantiles se podrían evitar si 90% de las madres amamantaran de manera exclusiva durante los primeros seis meses. En los 42 países de bajos ingresos en los que se producen 90% de las muertes infantiles en el mundo, la lactancia exclusiva durante seis meses y el destete después de un año es la intervención más eficaz, con el potencial de prevenir más de un millón de muertes infantiles por año, lo que equivale a 13% de la prevención de mortalidad infantil mundial.

El riesgo de hospitalización por infecciones del tracto respiratorio bajo en el primer año de vida se reduce en 72% si los niños reciben lactancia materna exclusiva por más de cuatro meses. La severidad (duración de la hospitalización y requerimiento de oxígeno) de la bronquiolitis por virus sincicial respiratorio se reduce en 74% en niños con lactancia materna exclusiva por cuatro meses, comparado con niños que nunca han recibido o han recibido lactancia materna parcial.

Cualquier alimentación al pecho materno, comparada con alimentación exclusiva con fórmula reduce la incidencia de otitis media 23%. La lactancia materna exclusiva por tres meses reduce el riesgo de otitis media en 50%. Resfriados serios e infecciones faríngeas y óticas se reducen en 63% en niños con lactancia materna por seis meses.

Cualquier tipo de lactancia materna está asociada con una disminución de 64% en la incidencia de infecciones no específicas del tracto gastrointestinal. Y este efecto permanece por dos meses después de que se suspendió la lactancia materna.

Un metaanálisis que incluyó cuatro estudios clínicos aleatorizados de 1983 a 2005, reportó que la alimentación de prematuros con leche humana se asocia a una disminución de 58% en la incidencia de enterocolitis necrosante. Un caso de enterocolitis necrosante se podría evitar si 10 recién nacidos recibieran leche humana exclusiva y un caso de enterocolitis necrosante que requiera cirugía o resulte en muerte se podría evitar si los 8 niños recibieran exclusivamente leche humana.

Un metaanálisis demostró que la lactancia materna disminuye el riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante en 36%. Se consideran factores de confusión y otros riesgos conocidos.

También existe evidencia de que la lactancia materna, independientemente de la duración o exclusividad, es de protección para la enfermedad alérgica. Hay evidencia de una mayor protección en los países de ingresos bajos y medios y no hay evidencia de que estas asociaciones fueran modificados por una historia familiar alérgica. El efecto protector para el asma, el eccema y rinitis alérgica parece ser mayor en los primeros años de vida aumentando la posibilidad de mediación a través de la protección contra la enfermedad viral. Hay evidencias débiles para la disminución en la protección o el aumento del riesgo en los niños mayores.

Tiene un efecto protector dar tres a cuatro meses lactancia materna en la incidencia de asma, dermatitis atópica y eccema en 27% en la población de bajo riesgo y 42% en pacientes con historia familiar de alergia.

Hay una reducción de 52% en el riesgo de desarrollar enfermedad celiaca en los bebés que fueron amamantados en el momento de exposición al gluten. En general, existe una asociación entre el aumento de la duración de la lactancia materna y la reducción del riesgo de enfermedad celiaca cuando se mide como la presencia de anticuerpos celiacos.

La lactancia materna se asocia con una reducción de 31% en el riesgo de padecer enfermedad inflamatoria intestinal en la infancia.

Existe una reducción en el riesgo de padecer leucemia que se correlaciona con la duración de la lactancia materna; una reducción de 20% en el riesgo de leucemia aguda linfocítica y 15% en el riesgo de la leucemia mieloide aguda en los bebés amamantados durante seis meses o más.

Lo encontrado en una serie de metaanálisis es que la lactancia materna podría considerarse como un factor protector contra la mala oclusión dental. Los resultados de este metaanálisis específico también mostraron que la lactancia materna juega un papel importante en la prevención de la mordida abierta anterior, independientemente de la calidad de los estudios. Estos efectos benéficos, sin embargo, no se observaron en la mordida cruzada posterior. La lactancia materna hasta los 12 meses de edad no está asociada con un mayor riesgo de caries dentales y de hecho puede ofrecer cierta protección en comparación con la fórmula.

Debido a que las tasas de obesidad son significativamente más bajas en los lactantes alimentados con leche materna, las campañas nacionales para prevenir la obesidad comienzan con la promoción de la lactancia materna.

En una revisión sistemática se encontró que las madres que amamantan tienen menor riesgo de cáncer de mama, de ovario y de diabetes mellitus tipo 2. La lactancia exclusiva o predominante durante los primeros seis meses después del parto prolonga la amenorrea de la lactancia.

La nutrición en los primeros días de vida, además de ser crítica para el adecuado crecimiento del lactante, puede estar relacionada con resultados de salud a largo plazo. El aumento rápido de peso en la edad infantil puede predisponer a mayor riesgo de sobrepeso, adiposidad central y resistencia a la insulina. El tipo de alimentación (lactancia materna, fórmula o mixta), las características específicas de la dieta y el volumen de ingesta pueden ser factores importantes.

Recomendaciones de la American Academy of Pediatrics para lactancia en recién nacidos sanos

Lactancia materna exclusiva por seis meses:

Políticas y prácticas periparto que optimizan la lactancia materna:

Revisión: examen a los neonatos por un pediatra a los tres a cinco días de vida:

La madre y el bebé deben dormir juntos para facilitar la lactancia.

Posición: dormir boca arriba y ofrecer chupón a las tres a cuatro semanas cuando la lactancia se haya establecido.

Papel del médico

Contraindicaciones para la alimentación con leche materna


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