4. Guía de evaluación clínica para un envejecimiento saludable

Dr. Luis Miguel F. Gutiérrez Robledo

Dr. Arturo Ávila Ávila



Problemas clínicos comunes en geriatría

Enfermedades comunes en las personas mayores con expresión clínica peculiar debido al envejecimiento

Cardiopatía isquémica

La cardiopatía isquémica es causa de un grave deterioro en la calidad de vida, empeora el pronóstico de otras enfermedades crónicas y aumenta la probabilidad de muerte prematura de los adultos mayores afectados.

Puntos clave

Evaluación y diagnóstico

Factores de riesgo

Cuadro clínico

La evaluación del dolor precordial o algún equivalente anginoso debe considerarse siempre una urgencia.

Estudios de laboratorio y gabinete
Tratamiento

En términos generales, el tratamiento que deberá administrarse incluye:

Considerar el inicio temprano de betabloqueadores e Inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina/bloqueadores de los receptores de angiotensina II en función de las características de cada paciente.

Inhibidores de la glicoproteína IIb-IIIa en pacientes seleccionados (menores de 75 años) y en condiciones específicas.

Evitar el uso de digoxina y bloqueadores de canales de calcio no dihidropiridínicos como verapamilo y diltiazem por el aumento de su efecto inotrópico negativo y proarrítmico en ancianos.

Terapia de reperfusión farmacológica

Angioplastia coronaria transluminal percutánea primaria (ACTP)

Condiciones asociadas

Insuficiencia cardiaca

Se define como el estado fisiopatológico donde el corazón es incapaz de aportar sangre de acuerdo con los requerimientos metabólicos periféricos, causando cambios en la remodelación cardiaca y teniendo como principal consecuencia el fracaso de ventrículos.

Puntos clave

La prevalencia de insuficiencia cardiaca en adultos mayores es cercana al 4% de la población de 65 a 75 años y al 6% en mayores de 75 años, la incidencia es cercana a 10 de cada 1 000 personas en la edad de 65 a 69 años. Es de las principales causas de hospitalización y reingresos.

Evaluación y diagnóstico

Factores de riesgo

Cardiovasculares

No cardiovasculares

Relacionados al entorno del paciente o iatrogénicos

Cuadro clínico

Los síntomas pueden presentarse en reposo o con el ejercicio. Sus principales manifestaciones son disnea, astenia, fatiga o insomnio. Cabe destacar que dichos síntomas al ser considerados como propios de la edad dificultan su diagnóstico.

La New York Heart Association (NYHA) acuñó cuatro clases en función de los síntomas y la actividad física, las cuales se explican en el Cuadro 2.

Cuadro 2.  Clasificación de la insuficiencia cardiaca
aguda (SEC) crónica (AAC/AHA)
IC aguda descompensada Estadio A. Sin daño estructural o alteración funcional
IC aguda hipertensiva Estadio B. Alteración estructural fuertemente relacionada con el desarrollo de IC
Edema agudo de pulmón Estadio C. IC sintomática asociada con daño estructural cardiaco
Shock cardiogénico Estadio D. IC con sintomatología en reposo a pesar de tratamiento máximo, alteración estructural cardiaca avanzada
IC aguda con gasto elevado
IC aguda derecha
ACC/AHA, American College of Cardiology/American Heart Association; IC, insuficiencia cardiaca; SEC, Sociedad Española de Cardiología.


De acuerdo con la Sociedad Europea de Cardiología se requieren la presencia de tres criterios obligatorios y simultáneos para el diagnóstico:

  1. Síntomas de IC (en reposo o con ejercicio): disnea, edema, fatiga.
  2. Evidencia de disfunción cardiaca sistólica o diastólica en reposo, preferiblemente por ecocardiografía, que sería imprescindible para los casos dudosos.
  3. Mejoría de tratamiento para la IC.

Otros datos clínicos comunes en personas mayores son la oliguria, delirium, debilidad muscular, hiporexia, caquexia, hipotermia, aumento de peso, alteraciones cognitivas y del sueño.

Estudios de laboratorio y gabinete

Ecocardiograma: permite diferenciar cuatro grupos de mecanismos fisiopatológicos: disfunción sistólica, diastólica, alteraciones valvulares y pericárdicas. Deberá utilizarse en todo paciente con sospecha de IC para establecer un diagnóstico etiológico, situación funcional y diferenciar el tipo entre sistólico y diastólico. La fracción de eyección normal debe ser superior al 50%, para considerarse con disfunción sistólica esperamos valores menores a 40-45%.

Radiografía de tórax: útil como primer método complementario al cual recurrir ante la sospecha de IC. Los hallazgos característicos son: aumento del índice cardiotorácico > 0.50; cefalización vascular pulmonar; aparición de líneas B de Kerley y derrame pleural.

Electrocardiograma: puede haber cambios isquémicos o necrosis, alteraciones en el ritmo, hipertrofia de cavidades y patrones de sobrecarga.

Resonancia magnética cardiaca: permite evaluar con la mayor exactitud y producibilidad los volúmenes, la masa, y función global y regional de ambos ventrículos.

Laboratorios: permiten determinar, confirmar o excluir enfermedades subyacentes, precipitantes o coadyuvantes. Se debe realizar biometría hemática, electrolitos séricos, creatinina, glucosa, hormonas tiroideas, pruebas de función hepática, examen general de orina, depuración de creatinina en orina de 24 h.

Péptido natriurético tipo B (BNP): biomarcador para diagnóstico de IC y de seguimiento en el manejo del paciente con IC. Valores menores a 100 pg/mL descartar el diagnóstico y valores mayores a 400 pg/mL confirman el diagnóstico en presencia de datos clínicos o ecocardiográficos.

Tratamiento

Farmacológico

No farmacológico

Tratamiento de causas especificas
Dispositivos (la edad no es limitante)
Consideraciones asociadas


Información complementaria



Fibrilación auricular

El envejecimiento es uno de los factores de riesgo más importantes para desarrollar una fibrilación auricular (FA). Se trata de la arritmia más frecuentemente encontrada en la práctica clínica diaria en las personas mayores.

Puntos clave

La FA es la arritmia más trombogénica, es de las principales causas de enfermedad cerebrovascular isquémica, insuficiencia cardiaca, muerte súbita y morbilidad cardiovascular.

En el adulto mayor se asocia a síndromes geriátricos mayores como caídas, depresión, deterioro cognitivo y deterioro funcional.

La FA está dividida en dos grandes tipos con base en su fisiopatología:

  1. Fibrilación auricular no valvular (FANV) o no asociada a válvula mecánica.
  2. Fibrilación auricular valvular (FAV) o asociada a válvula mecánica.
Evaluación y diagnóstico

Factores de riesgo

Cuadro clínico

Cerca de 40 a 60% de los pacientes con FA pueden no presentar síntomas o ser clínicamente no relevantes. Treinta por ciento de los pacientes con FA manifiesta síntomas significativos: letargo, palpitaciones, disnea, opresión torácica, trastornos del sueño y estrés psicosocial.

Existen diferentes presentaciones clínicas de la FA:

Diagnóstico

El cribado se hace mediante la palpación del pulso de 1 min de duración mínima en la consulta a toda persona > 65 años seguido de la toma de un trazo corto de una derivación de un ECG si se detecta un pulso no rítmico.

Estudios de laboratorio y gabinete

Electrocardiograma: intervalos R-R totalmente irregulares y ondas P indistinguibles o no definidas. Un mínimo de duración de 30 segundos se considera diagnóstico de FA.

Ante un ataque isquémico transitorio (AIT) o un EVC isquémico, realizar un ECG de corto plazo seguido de monitoreo electrocardiográfico continuo por lo menos durante 72 h.

Herramientas de estratificación de riesgo

Las guías recomiendan la utilización de la escala CHA2DS2-VASc para estratificación adecuada del riesgo de trombosis. El inicio de la ACO se recomienda a todo hombre con un puntaje CHA2DS2-VAS de 2 o mayor y en mujeres de 3 o mayor.

Factores de riesgo CHA2DS2-VASc Puntos
Insuficiencia cardiaca congestiva
Signos/síntomas de IC o evidencia objetiva de FEVI reducida +1
Hipertensión +1
Presión arterial en reposo > 140/190 mm Hg en al menos 2 ocasiones o tratamiento antihipertensivo en curso
Edad ≥ 75 años +2
Diabetes mellitus
Glucosa en ayunas > 125 mg/dL (7 mmol/L) o tratamiento +1
Hipoglucemiante oral y/o insulina
EVC, AIT o tromboembolia previos +2
Enfermedad vascular
Infarto de miocardio, enfermedad arterial periférica o placa aórtica previos +1
Edad entre 65 y 74 años +1
Categoría de sexo (femenino) +1
EVC, evento vascular cerebral; AIT, accidente isquémico transitorio; CHA2DS2-VASc: insuficiencia cardiaca congestiva o disfunción ventricular izquierda, hipertensión, edad ≥ 75 años (doble), diabetes, ictus (doble)-enfermedad vascular, edad 65-74 años y sexo (mujer); FEVI, fracción de eyección del ventrículo izquierdo; IC, insuficiencia cardiaca.


Escalas de valoración del riesgo de sangrado, entre las más utilizadas: HAS-BLED, ORBIT y ABC.

Factores de riesgo modificables y no modificables de los pacientes con ACO según las escalas de riesgo de sangrado.

  1. Modificables
  2. Potencialmente modificables
  3. No modificables
Tratamiento
  1. Corregir los factores precipitantes.
  2. Controlar la frecuencia cardiaca y corregir el ritmo.
  3. Anticoagulación oral.
Agentes farmacológicos

Control del ritmo y frecuencia cardiaca

Fármacos

Antagonistas de la vitamina K

Inhibición directa de trombina

Inhibidor del Factor X

Consideraciones asociadas

En las personas mayores se debe llevar un seguimiento integral si padecen fibrilación auricular:

  1. Establecer el diagnóstico.
  2. Definir el tipo de fibrilación auricular.
  3. Conocer la repercusión y tolerabilidad en la persona mayor (síntomas).
  4. Definir comorbilidades asociadas.
  5. Establecer una etiología cuando sea posible.
  6. Definir pronóstico.
  7. Reconocer riesgo de posibles complicaciones tromboembólicas con uso de escalas para personas mayores.
  8. Definir un tratamiento antitrombótico con sus riesgos potenciales particulares en el contexto a cada persona mayor como son:
  9. Definir tratamiento antiarrítmico y de control de la frecuencia cardiaca ventricular.


Información complementaria



Hipertensión arterial sistémica

La hipertensión es la elevación sostenida de la presión arterial. La hipertensión sistólica aislada se define como la PAS ≥ 140 mm Hg y PAD < 90 mm Hg.

Puntos clave

La prevalencia de hipertensión entre personas mayores se ha reportado entre 70 y 80%. Se relaciona con morbimortalidad cardiovascular y afecta aproximadamente al 55% de las personas mayores en México.

Evaluación y diagnóstico

Factores de riesgo

Características clínicas
Medición de la presión arterial
Tamaño adecuado de manguito Si es pequeño aumenta 2 a 10 mm Hg
Manguito sobre el brazo desnudo Sobre ropa aumenta de 5 a 50 mm Hg
Brazo apoyado y a la altura del corazón No apoyado aumenta 10 mm Hg
Espalda y piernas apoyadas No apoyada/s aumenta 6 mm Hg
Piernas no cruzadas Cruzadas aumenta de 2 a 8 mm Hg
Vejiga vacía Llena aumenta 10 mm Hg
No hablar/escuchar atentamente durante la medición Conversando aumenta 10 mm Hg
Estudios de laboratorio y gabinete

El método diagnóstico tradicional, en consulta clínica, requiere mediciones repetidas en días separados. El diagnóstico clínico de hipertensión en las personas mayores se establece al tener al menos tres mediciones en diferentes días de la presión arterial sistólica (PAS) ≥ 140 mm Hg y/o una presión arterial diastólica (PAD) ≥ 90 mm Hg en posición sentada.

El patrón de oro actual es el monitoreo ambulatorio de la presión arterial de 24 h (MAPA) y la automedida domiciliaria de la PA (AMPA).

Tratamiento

Cifras objetivo en adultos > 65 años

  1. Tendencia favorable al manejo intensivo objetivo < 140/90 mm Hg, aunque con escasa evidencia y en ausencia de diferencias significativas.
  2. Se recomienda el objetivo conservador (150-160/95-105 mm Hg) en la práctica general con las personas mayores sin enfermedad cardiovascular relevante (insuficiencia cardiaca, aneurisma aórtico, cardiopatía isquémica, etc.).

Beneficios del tratamiento farmacológico hipotensor

Tratamiento no farmacológico
Tratamiento farmacológico

Objetivo de presión arterial en comorbilidades

Enfermedad coronaria

Insuficiencia cardiaca crónica

Insuficiencia renal

Diabetes mellitus

Objetivos de tratamiento de la presión arterial (PA) recomendados por las Guías de Hipertensión (2011-2017)

  1. La PA se debe reducir a menos de 140/90 mm Hg en personas < 80 años. De 140-145 mm Hg si se tolera en personas > 80 años. [ACCF/AHA 2011 expert consensus.]
  2. La PA se debe reducir a menos de 140/90 mm Hg en personas < 80 años. En > 80 años, la PAS se debe reducir a entre 140 y 150 mm Hg si se encuentra en buenas condiciones físicas y mentales. [ESH/ESC, 2013.]
  3. La PA se debe reducir en adultos > 60 años a menos de 150/90 mm Hg si no tienen diabetes mellitus o enfermedad renal crónica y a menos de 140/90 mm Hg si presentan ambas patologías. [JNC 8 Panel Members, 2014.]
  4. La PA se debe reducir a menos de 140/90 mm Hg en adultos de 60 a 79 años y menos de 150/90 mm Hg en > 80 años. [Canadian Hypertension Education Program, 2013.]
  5. La PA se debe reducir a menos de 140/90 mm Hg en adultos de 60 a 79 años y menos de 150/90 mm Hg en > 80 años. [A statement by the American Society of Hypertension and the International Society of Hypertension, 2014.]
  6. La PA se debe reducir a menos de 140/90 mm Hg en pacientes con enfermedad arterial coronaria y con un síndrome coronario agudo si son < 80 años y a menos de 150 mm Hg si son > 80 años. Precaución en la reducción de la PAD a menos de 60 mm Hg en personas con diabetes mellitus o > 60 años de edad. [AHA/ACC/ASH scientific statement, 2015.]
  7. Adultos mayores de alto riesgo con una PAS de 130 mm Hg o mayor obtenida por una medición automatizada. En consultorio debe tener un objetivo de PAS de 120 mm Hg o menor. Los pacientes de alto riesgo para tratamiento con manejo intensivo: enfermedad cardiovascular clínica o subclínica, enfermedad renal crónica o un estimado global de riesgo cardiovascular clínico o subclínico, enfermedad renal crónica o un estimado global de riesgo cardiovascular de 10 años del 15% o superior y una edad de > 75 años. [Canadian Hypertension Education Program (CHEP), 2016.]
  8. Personas de alto riesgo cardiovascular seleccionados deben tener un objetivo PAS inferior a 120 mm Hg para mejorar los resultados cardiovasculares. Vigilanciia estrecha en estos pacientes para identificar efectos adversos relacionados con el tratamiento: hipotensión, síncope, alteraciones electrolíticas y lesión renal aguda. [Australian Hypertension Guidelines, 2016.]
  9. En personas > 60 años se debe reducir la PAS a menos de 150 mm Hg. Los > 60 años con antecedentes de evento cerebrovascular o ataque isquémico transitorio reducir la PAS a menos de 140 mm Hg. Los > 60 años con alto riesgo cardiovascular deben tener su PAS a menos de 140 mm Hg. [Guideline from the American College of Physicians and the American Academy of Family Physicians, 2017.]

Criterios STOPP-START a considerar en la prescripción farmacológica en enfermedad cardiovascular. Screening Tool of Older Persons Potentially inappropiate Prescriptions/Screening Tool to Alert doctors to the Right, i.e. appropriate, indicated Treatment.

STOPP (del inglés “parar” o “detener”):

  1. Sistema cardiovascular.
    1. Digoxina en dosis superiores a 125 μg/día a largo plazo en presencia de insuficiencia renal (aumento del riesgo de intoxicación).
    2. Diuréticos de asa para los edemas maleolares aislados, sin signos clínicos de insuficiencia cardiaca (no hay evidencia de su eficacia; las medidas compresivas son normalmente más apropiadas).
    3. Diuréticos de asa como monoterapia de primera línea en la hipertensión (existen alternativas más seguras y efectivas).
    4. Diuréticos tiacídicos con antecedentes de gota (pueden exacerbarla).
    5. Bloqueadores beta no cardioselectivos en la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (riesgo de broncoespasmo).
    6. Bloqueadores beta en combinación con verapamilo (riesgo de bloqueo cardiaco sintomático).
    7. Uso de diltiazem o verapamilo en la insuficiencia cardiaca grados III o IV de la NYHA (pueden empeorar la insuficiencia cardiaca).
    8. Antagonistas del calcio en el estreñimiento crónico (pueden agravar el estreñimiento).
    9. Uso de la combinación de AAS y warfarina sin antagonistas H2 (excepto cimetidina por su interacción con los anticoagulantes) o IBP (alto riesgo de hemorragia digestiva).
    10. Dipiridamol como monoterapia para la prevención cardiovascular secundaria (sin evidencia de eficacia).
    11. AAS con antecedentes de enfermedad ulcerosa péptica sin antagonistas H2 o IBP (riesgo de hemorragia).
    12. AAS a dosis superiores a 150 mg/día (aumento del riesgo de sangrado, sin evidencia de una mayor eficacia).
    13. AAS sin antecedentes de cardiopatía isquémica, enfermedad cerebrovascular, enfermedad arterial periférica o un antecedente oclusivo arterial (no indicada).
    14. AAS para tratar un mareo no claramente atribuible a enfermedad cerebrovascular (no indicada).
    15. Warfarina para una primera embolia de pulmón no complicada durante más de 12 meses (no se ha demostrado beneficio).
    16. Warfarina para una primera embolia de pulmón no complicada durante más de 12 meses (no se ha demostrado beneficio).
    17. AAS, clopidogrel, dipiridamol o warfarina con una enfermedad hemorrágica concurrente (alto riesgo de sangrado).

START (del inglés “empezar”):

  1. Sistema cardiovascular.
    1. Warfarina en presencia de una fibrilación auricular crónica.
    2. AAS en presencia de una fibrilación auricular crónica, cuando la warfarina está contraindicada pero no lo esté el AAS.
    3. AAS o clopidogrel con antecedentes bien documentados de enfermedad arterioesclerótica coronaria, cerebral o arterial periférica en pacientes con ritmo sinusal.
    4. Tratamiento antihipertensivo cuando la presión arterial sistólica sea normalmente superior a 160 mm Hg.
    5. Estatinas con antecedentes bien documentados de enfermedad arterioesclerótica coronaria, cerebral o arterial periférica, cuando la situación funcional sea de independencia para las actividades básicas de la vida diaria y la esperanza de vida superior a cinco años.
    6. IECA en la insuficiencia cardiaca crónica.
    7. IECA tras un infarto agudo de miocardio.
    8. Bloqueadores beta en la angina crónica estable.
Complicaciones

La hipertensión en las personas mayores cuando no es tratada se asocia con aumento de la morbilidad y la mortalidad debido a complicaciones a largo plazo que incluyen enfermedad cardiovascular, enfermedad cerebrovascular, enfermedad renal crónica y afectación cognitiva/demencia.



Información complementaria



Enfermedad vascular cerebral

La enfermedad cerebrovascular (EVC) forma parte de las cinco primeras causas de muerte en los adultos mayores (AM) y de discapacidad permanente. Existen dos espectros de esta patología: isquémica y hemorrágica.

Puntos clave

Mundialmente la EVC es la segunda causa de mortalidad. Entre 70 y 89% son casos isquémicos. Existe un incremento notable en la incidencia en países de bajos ingresos. Si bien la mortalidad relacionada a la EVC ha disminuido en los países de ingresos altos, el número absoluto, sobrevivientes y la discapacidad asociada va en aumento notable. El género masculino tiene una incidencia menor que el femenino, sin embargo, después de los 65 años el riesgo es equiparable para ambos sexos.

La isquemia es originada por la disminución en el aporte apropiado de oxígeno y nutrientes al tejido cerebral por más de 24 h originando muerte neuronal. Acorde a su mecanismo fisiopatológico, puede ser clasificada como:

Otro subtipo de fisiopatología sistémica es el ataque isquémico transitorio (déficit focal y transitorio originado por disminución en el flujo arterial y con duración menor a 24 h).

El otro gran espectro de EVC es la enfermedad hemorrágica (extravasación de sangre) debida a sangrados intracerebrales o hemorragia subaracnoidea.

Evaluación y diagnóstico

Factores de riesgo

Cuadro clínico

Las manifestaciones clínicas son diversas, de acuerdo al sitio de afectación encontraremos:

Estudios de laboratorio y gabinete

La neuroimagen es la base para el diagnóstico de la EVC.

Acorde al tipo de lesión documentada mediante los estudios anteriores, pueden solicitarse:

Electrocardiograma: realizarlo ante la sospecha de embolismo y si no se documenta alteración en el ritmo cardiaco y la sospecha de cardioembolismo es alta, un holter de 24 a 48 h es de utilidad. Son complementarios el ecocardiograma (transtorácico o en su defecto transesofágico).

Tratamiento

Fase aguda

Fase crónica

Complicaciones

Desafortunadamente las secuelas de la EVC pueden llegar a ser permanentes; en caso de no actuar con rapidez (manejo médico) y con un programa de rehabilitación formal, el cual debe comenzar en cuanto las condiciones físicas del paciente lo permitan.

Las complicaciones van acordes al sitio afectado. Las alteraciones en el mecanismo de la deglución son quizá la complicación más grave (en agudo) que pone en peligro la vida. La broncoaspiración ocasionada por la pobre coordinación entre el cerebro y los órganos deglutorios suele manifestarse como tos al ingerir alimentos (primordialmente los líquidos).

Es común que debido a las alteraciones de la movilidad aparezcan complicaciones propias de la inmovilidad (úlceras por presión, desacondicionamiento físico, infecciones pulmonares, retención urinaria, estreñimiento, trombosis venosas profundas), al igual que en los problemas deglutorios, la rehabilitación física es básica y debe iniciarse en cuanto sea posible.

La espasticidad muscular también se vuelve un problema crónico grave, impide la adecuada movilización y manejo del enfermo.



Información complementaria



Diabetes mellitus tipo 2

La diabetes mellitus tipo 2 (DM2) representa una de las enfermedades crónicas no transmisibles más frecuentes en población mexicana, con efectos nocivos en todos los órganos corporales.

Puntos clave

En México aproximadamente 25% de todos los casos de DM2 en población adulta se presenta en personas de 60 y más años de edad, de acuerdo con los datos de Ensanut 2012.

En las personas mayores se asocia a un mayor riesgo de fragilidad, discapacidad, dependencia de cuidados, mortalidad prematura, generando mayores costos de atención de la salud.

Las hipoglucemias, definidas como cifras de glucemia < 70 mg/dL, se clasifican en:

Las personas mayores son más susceptibles a hipoglucemias, presentan más manifestaciones neuroglucopénicas y menos manifestaciones neurogénicas, es más probable el retraso en el conocimiento de hipoglucemias, y pueden interpretarse erróneamente como ataques isquémicos transitorios.

Las hipoglucemias aumentan el riesgo de complicaciones cardiovasculares y de disfunción autonómica cardiaca, además se asocian a mayor mortalidad, desarrollo de demencia, hospitalizaciones, caídas lesivas, entre otras consecuencias adversas.

El riesgo de hipoglucemias aumenta en las siguientes circunstancias: después de ejercicio físico, después de omitir un alimento, cuando existe poca ingesta de alimentos, cuando se consumen bebidas etílicas, en presencia de disfunción renal o disfunción cardiaca, cuando hay enfermedades digestivas intercurrentes, después de hospitalizaciones, con mayor duración de la DM2 y en presencia de demencia.

Evaluación y diagnóstico

Factores de riesgo

Para realizar la evaluación clínica básica de personas mayores con DM2 se recomiendan los siguientes instrumentos:

Estudios de laboratorio y gabinete

Las pruebas de detección de DM2 en personas mayores asintomáticas, deben reservarse para casos seleccionados; ante la falta de estudios científicos que han demostrado su eficacia y su seguridad en personas mayores, la decisión de a quién realizarle pruebas de detección debe hacerse de forma individualizada. Es poco probable que la detección en personas asintomáticas de más de 80 años se asocie con algún beneficio.

El envejecimiento normal se asocia con un incremento progresivo en los niveles de hemoglobina glucosilada, pudiendo haber una discordancia significativa entre el diagnóstico de DM2 establecido por parámetros de glucemia y de HbA1c. Estas diferencias pueden acentuarse además por grupo étnico y sexo. En espera de más estudios que definan el rendimiento diagnóstico de la Hb en la vejez, otras pruebas son indispensables, especialmente en elevaciones modestas (6.5-7.0%) de HbA1c.

Complicaciones

Además de la morbimortalidad cardiovascular (hipertensión arterial, cardiopatía isquémica, enfermedad cerebrovascular, arteriopatía periférica, etc.) potencial relacionada con la DM2, en personas mayores esta enfermedad también se asocia con un mayor riesgo de:

Tratamiento

Para la toma de decisiones de manejo deben considerarse factores relacionados con la persona mayor como son su expectativa de vida, su estado de funcionamiento, su estado cognitivo, su patrón de multimorbilidad crónica, el riesgo de hipoglucemias y el apoyo social con que cuenta además de la dinámica familiar; también deben tomarse en cuenta factores relacionados con la DM2 y las opciones terapéuticas, por ejemplo: tiempo de evolución de la enfermedad, el perfil de complicaciones vasculares, la presencia de limitaciones para la movilidad, caídas así como los efectos sobre la calidad de vida y el estado general de salud; la aceptación de las intervenciones terapéuticas, la relación riesgos/beneficios, la reducción de hospitalizaciones y las estrategias no farmacológicas.

Insulinización

La insulinización en las personas mayores a veces es subutilizada por miedo o ideas de que es complicada y peligrosa, sin embargo, con la disponibilidad de los análogos de insulina de acción prolongada, su uso se ha vuelto más fácil, más cómodo y más seguro. Antes de iniciar es importante valorar si la persona mayor es cognitivamente y/o físicamente apta para usar jeringas o plumas de insulina, glucómetros, así como para reconocer y tratar hipoglucemias.

Limitaciones de la hemoglobina glucosilada

Existen ciertas condiciones o circunstancias que restan validez o confiabilidad a la determinación de la HbA1c como son:

Lo anterior debe tomarse en cuenta para decidir si la medición de HbA1c es pertinente o no en ciertos casos.

Metas terapéuticas

Las metas de control glucémico y factores de riesgo cardiovascular en personas mayores con DM2 deben basarse en el estado general de salud de la persona mayor, considerando la expectativa de vida y tomando en cuenta otros factores específicos de riesgo para hipoglucemias, así como valorando la capacidad de la persona mayor para adoptar y cumplir un régimen terapéutico prescrito.

Metas terapéuticas Características de la persona mayor
  Robusta e independiente Con fragilidad o discapacidad leve Con deterioro cognitivo o discapacidad moderada/grave Al final de la vida
HbA1c 7-7.5% 7-8% < 8.5% No necesaria
Glucemia en ayuno o preprandial 70-130 mg/dL 140-150 mg/dL 160-170 mg/dL Evitar hiperglucemia sintomática
Tensión arterial < 140/90 mm Hg < 140/90 mm Hg < 150/90 mm Hg Evitar crisis hipertensivas
Colesterol-LDL < 77 mg/dL* Individualizarla No necesaria No necesaria
Colesterol-HDL > 40 mg/dL Individualizarla No necesaria No necesaria
*Individualizar en personas de 80 años o más de edad.

Evitar las hipoglucemias sintomáticas siempre es una meta del tratamiento, pues se asocian a deshidratación, alteraciones de la visión y la cognición, aumentan el riesgo de infecciones, predisponen a la disminución del funcionamiento, incrementan el riesgo de caídas lesivas.



Información complementaria



Enfermedad renal crónica

La enfermedad renal crónica (ERC) es una de las primeras causas de muerte a nivel mundial en los adultos mayores debido al aumento en el número de personas con hipertensión, diabetes, obesidad, entre otros predisponentes.

Puntos clave

De manera natural, a partir de los 40 años se espera una disminución anual de 1 mL/min/año; por lo anterior, es esperable que un adulto mayor de 80 años por este motivo se encuentre en una categoría G2 o G3a. Esto no debe implicar que sea considerado como insuficiente, pero sí debe sugerir que sus factores comórbidos sean atendidos de manera óptima. En México, la ERC ocupa el 5º lugar como causa de muerte. En general, el mayor número de personas afectadas se encuentra entre los 60 y 85 años, siendo el género masculino el más frecuentemente afectado.

Se debe sospechar ERC cuando se documente la presencia de una lesión estructural o funcional renal por más de tres meses y con alguna implicación en la salud. Las alteraciones estructurales pueden ser quistes, dilatación del sistema calicial, o alteraciones microscópicas. Las alteraciones funcionales pueden incluir albuminuria, microhematuria.

Con motivos de clasificación, la falla renal se divide en función de su fisiopatología, grado de albuminuria y tasa de filtrado glomerular, la cual se categoriza de la siguiente forma (mL/min/1.73 m):

Evaluación y diagnóstico

Factores de riesgo

Cuadro clínico

Normalmente no hay datos hasta etapas avanzadas.

Exploración física: hipertensión, datos de alteración en los procesos del pensamiento, halitosis urémica, palidez, asterix, edema, escarcha urémica.

Estudios de laboratorio y gabinete

El diagnóstico debe de realizarse con base en la tasa de filtrado glomerular.

Estudios complementarios: ante la sospecha de procesos inflamatorios se sugiere pedir marcadores específicos, angiografía, tomografía computada con protocolo para sistema de excreción.

Biopsia: debe realizarse cuando se observe una disminución abrupta de la tasa de filtrado, o empeoramiento de la misma sin razón aparente, cuando no se tenga clara la causa del diagnóstico o en ausencia de factores de riesgo. La edad no debe ser una contraindicación si el caso lo amerita.

Tratamiento
Complicaciones

Dentro del punto de vista geriátrico, el desarrollo de síndromes geriátricos se suma a las complicaciones generales. Se describe asociación con malnutrición, deterioro funcional, caídas, demencia, depresión. Debido al alto grado de dependencia que suelen presentar estos pacientes, el desarrollo de maltrato y colapso de cuidador, son síndromes a considerar. Finalmente, las situaciones de final de la vida son parte fundamental en el entendimiento de la enfermedad. Muchos pacientes no aceptarán terapias invasivas, por lo que la implementación de cuidados paliativos deben ser consideradas, incluso desde que se diagnostica por primera vez.



Información complementaria



Enfermedad pulmonar obstructiva crónica

Es una obstrucción persistente al flujo aéreo, progresiva y parcialmente reversible, asociada a una respuesta exagerada al humo de tabaco y biomasa que causa inflamación crónica de las vías aéreas.

Puntos clave

La prevalencia de la EPOC está relacionada directamente con la prevalencia de tabaquismo, sin embargo, la presencia de otros factores de riesgo también influye en la misma.

Evaluación y diagnóstico

Factores de riesgo

Cuadro clínico

Síntomas y signos respiratorios

Efectos extrapulmonares

Estudios de laboratorio y gabinete
  1. Espirometría posbroncodilatador: FEV1/FVC < 70% del predicho (GOLD) menor al límite inferior de la normalidad (recomendado).
  2. DLCO: difusión pulmonar al CO disminuida (< 80% del predicho).
  3. Oximetría de pulso (SpO2 < 88%) o gasometría arterial (PaO2 < 55 mm Hg o SaO2 < 88%).
Tratamiento
  1. Angulares:
    1. Dejar de fumar.
    2. Broncodilatadores (mejoran la mecánica pulmonar, la disnea y la calidad de vida): corta de 6 h de duración, de rescate (salbutamol, bromuro de ipratropio); larga de 12 h y ultra de 24 h son la piedra angular, se pueden usar como monoterapia o combinada con esteroides. Se clasifican según su mecanismo de acción: dos agonistas –formoterol, indacaterol, olodaterol, salmeterol, vilanterol. Anticolinérgicos –aclidinio, glicopirronio, tiotropio, umeclidinio.
    3. Esteroides inhalados: disminuye la frecuencia de exacerbaciones y aceleran su resolución. Se recomienda iniciar en: VEF1 < 50% del predicho; dos o más exacerbaciones al año.
  2. Complementarias:
    1. Vacunación contra influenza y neumococo.
    2. Rehabilitación pulmonar y física si el VEF1 es < 80% del predicho.
    3. Manejo de trastornos afectivos (ansiedad o depresión).
  3. Paliativos:
    1. Oxigenoterapia.
    2. Indicado si la SaO2 es < 88% o la PaO2 es < 55 mm Hg, o si hay datos de policitemia o de hipertensión arterial pulmonar.
    3. Ventilación mecánica no invasiva: mejora la disnea o está indicado si hay datos de hipoventilación crónica.
    4. Cirugía de reducción de volumen pulmonar: en bulas > 50% del pulmón afectado o enfisema localizado en lóbulos pulmonares superiores.
    5. Trasplante pulmonar: indicado cuando la función pulmonar (espirometría y DLCO) es < 20% del predicho, presenta exacerbaciones frecuentes (< 2/año) o hipertensión arterial pulmonar grave.
Complicaciones

Es importante reconocerlas y tratarlas ya que causan deterioro acelerado de la función pulmonar, disminuyen la calidad de vida, se asocian a mayor mortalidad y a mayor gasto en recursos sanitarios.

Infecciosas

No infecciosas



Información complementaria



Osteoartritis

Es la enfermedad articular más frecuente en los adultos mayores, de tipo crónica, degenerativa con componente inflamatorio caracterizado por pérdida progresiva del cartílago y hueso subcondral, así como daño al tejido sinovial.

Puntos clave

La osteoartritis involucra predominantemente a las articulaciones que dan soporte; rodillas, cadera, columna cervical y columna lumbosacra. Se divide en:

Cerca de 80% de los adultos mayores tienen cambios radiográficos de osteoartritis primaria.

Anteriormente se pensaba que la osteoartritis sólo era secundaria al desgaste de las articulaciones, sin embargo, hoy se considera que está involucrada la mecánica anormal y la inflamación. La fisiopatología de la osteoartrosis se caracteriza por la degradación del cartílago, degeneración de ligamentos y meniscos, hipertrofia de la cápsula articular, con cambios concomitantes en el hueso por debajo del cartílago, como sobrecrecimiento marginal, desarrollo de osteofitos y esclerosis ósea subcondral. Los tejidos blandos periarticulares también se afectan, existe laxitud de ligamentos y debilidad de los músculos. La osteoartrosis es una enfermedad reumatológica no inflamatoria, sin embargo, existe evidencia de marcadores inflamatorios como: IL-1β y TNF-α en las articulaciones afectadas.

Evaluación y diagnóstico

Factores de riesgo

Cuadro clínico

Dolor articular profundo (síntoma principal) exacerbado con la actividad física excesiva que mejora con el reposo. Otros síntomas asociados son: disminución de la función articular, crepitación, rigidez, la cual ocurre después del reposo prolongado, incluso se puede presentar rigidez matinal con una duración promedio de 5 a 10 min, pero menor a 30 min a diferencia de pacientes con artritis reumatoide.

En la exploración física se observa aumento de volumen asimétrico de las articulaciones y en ocasiones se acompaña de inflamación. Los nódulos de Heberden representan los osteofitos palpables en las articulaciones interfalángicas distales y son más frecuentes en las mujeres, en las articulaciones interfalángicas proximales reciben el nombre de nódulos de Bouchard.

Estudios de laboratorio y gabinete

Cambios radiográficos

  1. Disminución del espacio periarticular.
  2. Esclerosis ósea subcondral.
  3. Formación de osteofitos marginales.
  4. Esclerosis marginal, erosiones y seudoquistes.
  5. Deformidad con pérdida de la alineación articular.
Tratamiento

Intervenciones no farmacológicas

  1. Educación del paciente.
  2. Aplicación de calor y frío.
  3. Pérdida de peso.
  4. Ejercicio.
  5. Terapia física.
  6. Terapia ocupacional.
  7. Evitar sobrecarga en ciertas articulaciones como la rodilla y cadera.

Terapia farmacológica

Complicaciones

El riesgo de discapacidad atribuible a la osteoartritis es mayor al compararlo con otras patologías en el adulto mayor. Algunos estiman un alto costo económico, hasta 2% del PIB en Estados Unidos.



Información complementaria



Neumonía

La neumonía es la primera causa infecciosa de muerte en todo el mundo, con un alcance mayor en la edad avanzada.

Puntos clave

Actualmente la Sociedad Estadounidense de Enfermedades Infecciosas la clasifica en cinco tipos:

  1. Neumonía adquirida en la comunidad o comunitaria (NAC).
  2. Neumonía nosocomial o de adquisición hospitalaria (NN).
  3. Neumonía asociada a ventilación.
  4. Neumonía en el paciente inmunodeprimido.
  5. Neumonía asociada a la asistencia sanitaria o a cuidados de salud (NACS). Las NAC se pueden presentar en un paciente que:

Cabe destacar a la neumonía por aspiración (NAS) como un tipo no incluido dentro de la clasificación actual, pero considerada una de las más frecuentes en los ancianos frágiles; la disfagia es el principal factor y mecanismo patogénico para desarrollarla.

El neumococo sigue constituyendo el principal agente causal.

La incidencia anual de la NAC es cuatro veces mayor en los ancianos que en adultos jóvenes. Ocupa el cuarto lugar como causa de hospitalización y es la principal causa de muerte de etiología infecciosa en los adultos mayores.

Su presencia se asocia a mayor severidad, mortalidad, comorbilidad, estancia hospitalaria, peor estado funcional y desnutrición.

La principal función de la vacuna es evitar las complicaciones de la enfermedad. Está indicada su aplicación anual en otoño o invierno en todas las personas mayores de 65 años, especialmente en las que presentan enfermedades cardiovasculares o pulmonares crónicas, ancianos institucionalizados y personal que los atiende.

Evaluación y diagnóstico

Factores de riesgo

Algunos cambios fisiológicos asociados al envejecimiento, como la disminución de la respuesta inmune y de la movilidad ciliar bronquial son determinantes importantes de su elevada frecuencia:

Estudios de laboratorio y gabinete
Herramientas de estratificación de riesgo
Tratamiento

El paciente con diagnóstico de neumonía debe recibir la primera dosis de antibiótico en su primera área de atención.

Otras medidas



Información complementaria



Infección de vías urinarias

El término de infección de vías urinarias (IVU) cubre una diversidad de entidades nosológicas específicas.

Puntos clave

Las IVU son las infecciones más frecuentes en personas mayores. Son más frecuentes en mujeres que en hombres. Más de 95% de las IVU en personas mayores son causadas por bacilos gramnegativos, específicamente enterobacterias. En más de 50% de los casos el microorganismo causal es Escherichia coli.

Por el sitio anatómico afectado suelen distinguirse dos tipos:

Absceso renal: consiste en la formación de un absceso en el parénquima del riñón. Por lo general sucede por diseminación hematógena.

Evaluación y diagnóstico

Factores de riesgo

Cuadro clínico

Los síntomas clásicos son: disuria, polaquiuria, urgencia miccional. En caso de evolución (mayor a tres días) y presencia de fiebre debe considerarse pielonefritis.

Tratamiento

En cistitis no complicada:

  1. Nitrofurantoína 100 mg cada 6 h por cinco días (no se recomienda utilizar si se sospecha una pielonefritis temprana o si la tasa de filtración glomerular es < 40 mL/min).
  2. Trimetoprim/sulfametoxazol 160/800 mg cada 12 h por tres días (no se recomienda utilizar si hubo otro episodio en los tres meses previos o si la resistencia local a este antibiótico es > 20%).
  3. Fosfomicina 3 g, dosis única.

En los casos de pielonefritis en los que el paciente se encuentra estable, pueden manejarse de manera ambulatoria:

  1. Ciprofloxacino 500 mg cada 12 h por siete días.
  2. Levofloxacino 750 mg cada 12 h por siete días.
  3. Trimetoprim/sulfametoxazol 160/800 mg cada 12 h por 14 días.
  4. Antibiótico betalactámico por 10-14 días.

Si el paciente con pielonefritis muestra inestabilidad hemodinámica (tensión arterial < 90/60 mm Hg) o ausencia de mejoría después de 72 h con tratamiento ambulatorio, deberá manejarse de manera intrahospitalaria.

Complicaciones

En las personas mayores la IVU es una de las principales causas de delirium. La pielonefritis puede causar sepsis severa o choque séptico. Por esta razón está indicado el tratamiento intrahospitalario cuando no mejora o empeora tras 72 h de tratamiento ambulatorio.

La persistencia de fiebre en un paciente con IVU después de 72 h de tratamiento debe ser sospecha de un absceso renal, por lo que en estos casos está indicada la realización de un estudio de imagen renal (ultrasonido o tomografía contrastada).



Información complementaria



Osteoporosis

La osteoporosis es una enfermedad silenciosa, altamente prevalente en los adultos mayores, particularmente en las mujeres y con impacto significativo en costos, calidad de vida y riesgo de dependencia tras el advenimiento de una fractura.

Puntos clave

Se estima que la mitad de las mujeres y 15% de los hombres tendrá una fractura por fragilidad (osteoporótica) a lo largo de su vida. Las principales fracturas por fragilidad se localizan en cuerpos vertebrales, cadera y radio distal.

La fractura de cadera se considera la más catastrófica de las consecuencias de la osteoporosis por su impacto en la mortalidad, movilidad, dependencia y costos. Su mortalidad es cercana a 10% en la fase aguda y cercana de 30% habrán muerto al primer año. Sólo uno de cada tres recupera la movilidad y funcionalidad previas a la fractura. Se considera un factor de riesgo para institucionalización.

Evaluación y diagnóstico

Factores de riesgo

Cuadro clínico

En este caso, no requiere densitometría para hacer diagnóstico, sin embargo, se considera útil para el seguimiento posterior al inicio del tratamiento.

Estudios de laboratorio y gabinete
Herramientas de estratificación de riesgo

Debido a la poca disponibilidad en muchos centros hospitalarios, se han desarrollado herramientas para predecir el riesgo de fractura, así como generar umbrales para inicio de tratamiento.

Tratamiento

Recomendaciones para inicio de tratamiento de la “National Osteoporosis Foundation”:

Tratamiento farmacológico
Agentes farmacológicos
  1. Bisfosfonatos (alendronato, risendronato, zolendronato).
  2. Terapia de reemplazo hormonal.
  3. Moduladores selectivos de los receptores estrogénicos (SERS).
  4. Calcitonina.
  5. Anticuerpo monoclonal del RANL-ligando (denosumab).
  6. Teriparatida.
Condiciones asociadas


Información complementaria



Hipotiroidismo

El hipotiroidismo primario es una condición endocrina patológica caracterizada por la deficiencia en la síntesis o secreción de hormonas tiroideas con múltiples consecuencias orgánicas que deterioran el estado de salud del individuo.

Puntos clave

La prevalencia de hipotiroidismo primario en población general es de 0.2 a 6%, en mujeres es ocho veces más frecuente que en hombres. Es más común en pacientes con antecedentes de enfermedades autoinmunitarias y más prevalente en poblaciones con ingesta deficiente de yodo.

Evaluación y diagnóstico

Factores de riesgo

Cuadro clínico

TSH: por arriba del rango de referencia.

T4: Tiroxina libre por debajo del rango de referencia.

Tratamiento

En la mayoría de los pacientes el tratamiento es permanente y deberá mantenerse de por vida.

Sustitución hormonal mediante la administración oral de tiroxina sintética (T4, levotiroxina). La dosis inicial se calcula a partir del peso corporal y habitualmente es de 1.6 µg/kg/día, deberá ajustarse a partir del valor de TSH. En general, debe buscarse mantener la TSH entre 0.5 y 2.5 mU/L.

En adultos mayores la dosis inicial recomendada suele ser 25 µg/día (12.5 µg/día si se trata de un paciente con cardiopatía). La dosis se ajustará paulatinamente cada cuatro a seis semanas hasta que la TSH alcance el límite alto de la normalidad.

Complicaciones

Las complicaciones en ausencia de tratamiento son poco frecuentes, el coma mixedematoso es una condición patológica consecuencia de una deficiencia severa de hormona tiroidea con una alta mortalidad que se caracteriza por letargia, hipotermia, bradicardia y que puede ocasionar disfunción orgánica múltiple.



Información complementaria



Síndromes geriátricos

Alteraciones de memoria y demencias

La demencia es un síndrome caracterizado por el deterioro crónico y adquirido de las funciones mentales, respecto al nivel previo del individuo, lo suficientemente grave como para causar interferencia con las actividades de la vida diaria.

Puntos clave

Evaluación y diagnóstico

Los objetivos de la evaluación cognitiva son:

  1. Diagnóstico clínico: establecer si la demencia está presente mediante los criterios diagnósticos de Trastorno Neurocognitivo Mayor DSM-5.
  2. Diagnóstico etiológico: determinar la posible causa.
  3. Estadificación: estimar el grado de deterioro cognitivo y sus consecuencias funcionales.
  4. Plan integral de manejo: considerar control de factores de riesgo; identificación y manejo de comorbilidades y factores contribuyentes; tratamiento farmacológico y no farmacológico de la demencia y de los síntomas conductuales y psiquiátricos; pronóstico; temas referentes a asuntos legales, financieros y voluntades anticipadas.

La evaluación inicial debe incluir al menos los siguientes elementos:

Historia clínica completa

Los biomarcadores se han desarrollado para identificar causas específicas de demencia, para la mayoría de estos trastornos todavía están siendo validados y aún no se recomiendan para su uso clínico.

Los biomarcadores para la enfermedad de Alzheimer se pueden clasificar en:

Para facilitar el diagnóstico del subtipo específico de la demencia, diversos grupos de trabajo a nivel internacional han desarrollado criterios clínicos específicos.

Tratamiento

Debe ser individualizado y multimodal



Información complementaria



Depresión

Es un conjunto de síntomas manifestados por la pérdida de interés y de satisfacción por las actividades y experiencias de la vida diaria.

Puntos clave

Aproximadamente 15% de las personas mayores sufren algún trastorno mental, la depresión es la enfermedad mental más frecuente y la principal causa de discapacidad.

Afecta a más de 300 millones de personas en todo el mundo, 6-10% de personas mayores en atención primaria y 30% en cuidados a largo plazo.

Predominio del sexo femenino en relación 2:1.

Evaluación y diagnóstico

Factores de riesgo

Herramientas de tamizaje

Existen herramientas de fácil aplicación que nos permite realizar la valoración inicial de pacientes mayores:

Estas escalas permiten identificar la presencia de síntomas depresivos, la utilidad de estas herramientas es su valor predictivo negativo (95%), la ausencia de síntomas prácticamente descarta la presencia de episodio depresivo mayor.

La positividad en estas pruebas exige profundizar en la evaluación clínica del estado de ánimo.

Criterios DSM-V

  1. Cinco (o más) de los síntomas siguientes han estado presentes durante el mismo periodo de 2 semanas y representan un cambio del funcionamiento previo; al menos uno de los síntomas es 1) estado de ánimo deprimido o 2) pérdida de interés o de placer.
    1. Estado de ánimo deprimido la mayor parte del día, casi todos los días, según se desprende de la información subjetiva (p. ej., se siente triste, vacío, sin esperanza) o de la observación por parte de otras personas (p. ej., se le ve lloroso).
    2. Disminución importante del interés o el placer por todas o casi todas las actividades la mayor parte del día, casi todos los días (como se desprende de la información subjetiva o de la observación).
    3. Pérdida importante de peso sin hacer dieta o aumento de peso (p. ej., modificación de más de 5% del peso corporal en un mes) o disminución o aumento del apetito casi todos los días.
    4. Insomnio o hipersomnia casi todos los días.
    5. Agitación o retraso psicomotor casi todos los días (observable por parte de otros; no simplemente la sensación subjetiva de inquietud o de enlentecimiento).
    6. Fatiga o pérdida de energía casi todos los días.
    7. Sentimiento de inutilidad o culpabilidad excesiva o inapropiada (que puede ser delirante) casi todos los días (no simplemente el autorreproche o culpa por estar enfermo).
    8. Disminución de la capacidad para pensar o concentrarse, o para tomar decisiones, casi todos los días (a partir de la información subjetiva o de la observación por parte de otras personas).
    9. Pensamientos de muertes recurrentes (no sólo miedo a morir, ideas suicidas recurrentes sin un plan determinado, intento de suicidio o un plan específico para llevarlo a cabo).
  2. Los síntomas causan malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.
  3. El episodio no se puede atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia o de otra afección médica.
  4. El episodio de depresión mayor no se explica mejor por un trastorno esquizoafectivo, esquizofrenia, un trastorno esquizofreniforme, trastorno delirante, u otro trastorno especificado o no especificado del espectro de la esquizofrenia y otros trastornos psicóticos.
  5. Nunca ha habido un episodio maniaco o hipomaniaco.
Prevención

Identificar factores de riesgo y difundir programas que fomenten el ejercicio, el pensamiento positivo y el manejo del estrés.

Tratamiento

Psicoterapia

Psicoeducación: recomendar continuidad de las actividades que solían ser interesantes o placenteras.

Farmacológico

Principales grupos farmacológicos Dosis diaria recomendada
Tricíclicos
  • Amitriptilina
  • Imipramina
No recomendados por efectos adversos
Tetracíclicos
  • Maprotilina
  • Mianserina
25-75 mg cada 24 h
30 mg cada 24 h
Inhibidores de la monoaminooxidasa
  • Fenelzina
No recomendados por interacciones medicamentosas
Inhibidores selectivos de la recaptura de serotonina (ISRS)
  • Sertralina
  • Citalopram
  • Escitalopram
50 mg cada 24 h
20 mg cada 24 h
20 mg cada 24 h
Inhibidores selectivos de la recaptura de noradrenalina
  • Reboxetina
2 mg cada 12 h
Inhibidores selectivos de la recaptura de serotonina y noradrenalina
  • Venlafaxina
  • Duloxetina
75 mg cada 24 h
30 mg cada 24 h
Recaptadores 5-hidroxitriptamina 2
  • Mirtazapina
  • Nefazodona
  • Trazodona
30 mg cada 24 h
100 mg cada 12 h
100 mg cada 12 h
Inhibidores de la recaptación de dopamina y noradrenalina:
  • Bupropión
150 mg cada 12 h
Agonista melatoninérgico
  • Agomelatina
25 mg cada 24 h


Seguimiento
Vigilancia


Información complementaria



Incontinencia urinaria

La incontinencia urinaria es cualquier queja de salida de orina que provoque molestias al paciente (International Continence Society). Por otro lado, este padecimiento forma parte de los síndromes geriátricos más representativos por su alta frecuencia e impacto en la salud de las personas.

Puntos clave

Prevalencia en las personas mayores de 65 años:

Complicación común en pacientes que estuvieron con catéter vesical previamente.

Enviar al paciente al médico especialista en caso de hematuria, dolor severo, infección recurrente de vías urinarias, examen rectal digital anormal, sospecha de afección neurológica, antecedentes de radioterapia y sospecha de masa pélvica u abdominal.

Evaluación y diagnóstico

Factores de riesgo

Cuadro clínico
Diagnóstico
Estudios de laboratorio y gabinete
Tratamiento

Tratamiento conservador

  1. Tratamiento y control adecuado de enfermedades que pueden exacerbar o precipitar la incontinencia urinaria: insuficiencia cardiaca, enfermedad renal crónica, diabetes mellitus tipo 2, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, antecedentes de ésta, antecedentes de enfermedad cerebrovascular, demencia, depresión, síndrome metabólico, apnea obstructiva del sueño.
  2. Medicamentos potencialmente inapropiados. Revisar todos los fármacos que toma el paciente y hacer ajustes de acuerdo a las buenas prácticas de prescripción farmacológica, es recomendable utilizar los criterios explícitos Beers y STOPP/START.
  3. Estreñimiento: tiene una frecuencia elevada en las personas mayores y se encuentra relacionado a la incontinencia urinaria. Deberá darse tratamiento médico para su resolución.
  4. Productos y dispositivos: indicados cuando el tratamiento no mejora la incontinencia urinaria y cuando los riesgos de la terapéutica son mayores a los beneficios. Existen múltiples productos: materiales absorbentes (toallas), catéteres urinarios, dispositivos de recolección externa, pinzas peneanas y dispositivos intravaginales.

Hábitos y factores de riesgo

Terapias conductuales y físicas

  1. Horarios de micción: establecer horarios para contención temporal de la micción y posterior micción sugerida resulta útil en pacientes con deterioro cognitivo o demencia, así como en personas con deterioro importante de su capacidad funcional.
  2. Entrenamiento vesical: de comprobado beneficio sobre todo en mujeres y se deberá realizar rutinariamente para que los beneficios sean constantes.
  3. El entrenamiento muscular de piso pélvico es eficaz para curar la incontinencia urinaria y mejorar la calidad de vida.
  4. Estimulación eléctrica con electrodos superficiales: aún es incierto el beneficio como terapia sola, pero potencia el efecto del entrenamiento muscular del piso pélvico.
  5. Estimulación del nervio tibial posterior (percutáneo) mejora la incontinencia urinaria en mujeres. Indicado cuando la terapia antimuscarínica está contraindicada o no es tolerada. Útil en pacientes con deterioro cognitivo o demencia. Mejora la recuperación en pacientes sometidos a prostatectomía radical.
  6. Pesario o anillo de incontinencia para incontinencia urinaria de esfuerzo en mujeres.
Tratamiento farmacológico
  1. Antimuscarínicos (anticolinérgicos) como oxibutinina, sofifenacina, tolterodina, propiverina, trospium, así como mirabegrón (agonista beta 3) son útiles sobre todo en incontinencia urinaria de urgencia. Sin embargo, en la persona mayor diversos estudios han demostrado deterioro cognitivo, alteraciones en el metabolismo de sistema nervioso central y atrofia cerebral, al igual que generación de carga anticolinérgica. Por lo tanto, sólo en casos seleccionados y con seguimiento estricto deberá darse este tipo de terapéutica. Otros síntomas comunes con estos fármacos son boca seca y estreñimiento. Contraindicados en caso de glaucoma de ángulo estrecho y retención urinaria.
  2. Duloxetina. Está descrita como tratamiento para incontinencia urinaria de esfuerzo y mixta sin indicación quirúrgica, por lo cual puede ser una terapéutica útil en pacientes que cursan además con depresión mayor o dolor de tipo neuropático.
  3. Estrógenos intravaginales. Están indicados para mejorar los síntomas de incontinencia urinaria y síntomas de atrofia vulvovaginal a corto plazo. Se considera una terapia segura a corto y largo plazos.
  4. Toxína botulínica indicada en incontinencia urinaria de urgencia de tipo neurogénico o idiopática refractaria a tratamiento.
  5. Alfaagonistas o inhibidores de 5-alfarreductasa en pacientes con agrandamiento prostático con incontinencia urinaria para mejoría de síntomas en lo que se determina resolución quirúrgica por un especialista.
Tratamiento quirúrgico


Información complementaria



Estreñimiento

Es un trastorno funcional intestinal caracterizado por defecación infrecuente, dificultosa o incompleta. Puede asociarse con dolor y distensión abdominal sin que éstos sean los principales síntomas.

Puntos clave

El estreñimiento crónico en personas mayores de 60 años tiene una prevalencia de 15 a 20%, a los 84 años puede llegar a 37%. En cuidados a largo plazo puede llegar hasta 80%.

Evaluación y diagnóstico

Factores de riesgo

Según los criterios de Roma IV, el estreñimiento (constipación) crónico se define como:

  1. La presencia de características que permanecen al menos tres meses, con inicio de síntomas seis meses previos al diagnóstico.
  2. Dos o más criterios para 25% de las defecaciones:
    1. Esfuerzo excesivo.
    2. Heces duras.
    3. Sensación de evacuación incompleta.
    4. Sensación de obstrucción o bloqueo anorrectal.
    5. Procedimientos manuales para facilitar la defecación.
    6. Menos de tres deposiciones espontáneas a la semana.
    7. La presencia de heces líquidas es rara sin el uso de laxantes.
    8. No deben existir criterios de diagnóstico de síndrome de intestino irritable.
Tratamiento

Dependerá de las causas detectadas en la evaluación inicial; cuando el paciente no responde a las medidas iniciales, como aumento de consumo de líquidos, fibra, ajuste de medicamentos que sean potenciales causantes, incremento en la movilidad, manejo ambiental; se debe iniciar el uso de laxantes y titular según la respuesta clínica.

Prevención

La prevención del estreñimiento requiere de una evaluación y manejo integral identificando las personas que tengan mayor riesgo. Se recomiendan las siguientes medidas:



Información complementaria



Trastornos de la marcha y caídas

La marcha se relaciona con la funcionalidad y el grado de independencia además de impactar en la calidad de vida y las redes sociales de las personas mayores.

Puntos clave

Los trastornos de la marcha son un problema común; se estima que 15% de los mayores de 65 años y 25% de los mayores de 75 años tiene trastornos de la marcha.

Ochenta por ciento de las caídas están relacionadas con trastornos de la marcha y el balance. Una tercera parte de los adultos mayores de 65 años y 50% de los adultos mayores de 80 años se caen año con año.

Las caídas causan lesiones menores en 37%, y entre 10 y 15%, lesiones mayores (2% fractura de cadera). Constituyen 14% de los ingresos a urgencias. Hasta 30-40% de los pacientes que caen desarrollan miedo a caer. Las caídas son la segunda causa mundial de muerte por lesiones accidentales o no intencionales. Veinticinco por ciento de los adultos mayores que sufren fractura de cadera mueren en los siguientes seis meses.

Los trastornos de la marcha pueden deberse a diversas alteraciones: déficit sensorial múltiple (afectación de los sistemas aferentes mayores: visual, propioceptivo o vestibular); trastorno de los sistemas osteoneuromusculares periféricos (artritis, miopatía, neuropatía periférica, entre otras); mielopatía (espondilosis cervical); infartos cerebrales (marcha hemipléjica, hemiparética espástica); trastornos del movimiento (marchas distónicas, coreicas hemibalísticas, parapléjica y ataxia cerebelar); trastornos extrapiramidales (enfermedad de Parkinson: temblor, rigidez, bradicinesia y trastornos posturales) asociados a las demencias degenerativas (enfermedad de Alzheimer), hidrocefalia normotensa (tríada de trastorno de marcha, incontinencia urinaria y demencia), así como trastorno psicógeno (por el miedo a caerse).

Muchas de las caídas son multifactoriales, y se agrega la falta de adaptación del entorno a las necesidades de la población de edad avanzada. El riesgo de caídas aumenta linealmente con el número de factores de riesgo. Cabe destacar que la caída puede ser sólo un síntoma de una enfermedad subyacente, la cual no se ha diagnosticado o controlado adecuadamente.

La prevención de caídas requiere una combinación del tratamiento médico, rehabilitación, modificación ambiental y uso de cierta tecnología. Asimismo, se deben considerar políticas que creen entornos más seguros y reduzcan los factores de riesgo y promover la educación individual y comunitaria para aumentar la concienciación.

Los programas de prevención de las caídas en los ancianos pueden incluir varios componentes, como la intervención clínica para identificar y modificar factores de riesgo:

Evaluación y diagnóstico

Factores de riesgo

Intrínsecos

Extrínsecos

Se recomienda investigar en todos los adultos mayores de 65 años el riesgo de caídas anualmente, mediante la siguiente pregunta: ¿se ha caído dos o más veces en los últimos 12 meses? o ¿se ha caído en los últimos seis meses?; así como si ha buscado atención médica por una caída o si se siente inestable al caminar. A los pacientes que responden positivamente tienen un mayor riesgo de caer y requieren una mayor evaluación.

La evaluación incluye la historia de caída, revisión de medicamentos, examen físico, funcional y ambiental.

La historia de la caída debe incluir: el número de caídas en el último año, las circunstancias de la caída, síntomas premonitorios, localización, calzado, uso de auxiliar de la marcha y visual, habilidad para levantarse después de la caída, hora del día, lesiones y tratamiento médico recibido. Los mecanismos más frecuentes de caída son: resbalón 39%, tropiezo 27%, pérdida de equilibrio 23%.

Los medicamentos que aumentan el riesgo de caídas son los psicoactivos (benzodiazepinas, antidepresivos, antipsicóticos), antihipertensivos y la polifarmacia.

El examen físico debe incluir: signos vitales, agudeza visual, examen cardiaco, evaluación de la marcha y balance, examen neurológico (cognitivo, sensorial, propiocepción, fuerza muscular de las extremidades inferiores, reflejos, movimiento articular, función cerebelar, corteza motora y ganglios basales) y búsqueda de hipotensión postural, examen podológico.

La escala de marcha y balance de Tinetti es útil para detectar riesgo de caídas, sin embargo, requiere un tiempo de 8-10 min para completarla.

La prueba de “Timed Up and Go” es sencilla, y útil en la práctica clínica, toma menos de 1 min realizarla, mide el tiempo que tarda el adulto mayor en levantarse de una silla, caminar 3 m con su auxiliar habitual, girar y regresar a la silla para sentarse de nuevo. Un tiempo de 12 s o más para completarla sugiere riesgo de caídas.

El examen cognitivo es también importante, las personas con deterioro cognitivo moderado a severo tienen riesgo de caídas.

Estudios de laboratorio y gabinete

En algunas ocasiones se requiere la valoración oftalmológica y otorrinolaringológica.

Tratamiento

El objetivo del tratamiento es la disminución de la probabilidad de caer, disminución del riesgo de lesión, mantener el nivel más alto de movilidad y continuar un seguimiento.

Requiere de un abordaje multidisciplinario, donde participe enfermería, terapia física, terapia ocupacional, psicología y trabajo social, además de otras especialidades de acuerdo a las necesidades del paciente.

El riesgo de caída puede disminuirse al modificar incluso pocos factores contribuyentes. El balance, los medicamentos y la seguridad en el hogar deben ser evaluados en todos los pacientes con alto riesgo.

En pacientes con demencia el ejercicio mejora la marcha y balance, siendo necesario trabajar con los cuidadores para las modificaciones del hogar y la forma de realizar las actividades en la casa.

Complicaciones

Las caídas tienen diversas complicaciones desde traumatismos leves hasta graves: lesión de tejidos blandos, fracturas (muñeca, cadera, húmero, arcos costales), traumatismo craneoencefálico (hematoma subdural), lesiones por permanecer inmóvil por largo tiempo en el área de la caída (lesión de tejidos, lesiones neurovasculares, rabdomiólisis, hipotermia, deshidratación), incapacidad (funcional o psicológica), institucionalización y muerte.



Información complementaria



Delirium

Síndrome geriátrico de causa orgánica, multifactorial, que provoca trastorno agudo de la atención y la cognición, que afecta a individuos de cualquier edad y condición social, particularmente en la persona mayor, con alta prevalencia y mal pronóstico.

Puntos clave

La prevalencia es variable de acuerdo con el ambiente en que se encuentre la persona mayor. A nivel comunitario es relativamente baja, de 1 a 2%, elevándose hasta 40% en los residentes de casas de cuidados. Sin embargo, a nivel hospitalario la incidencia es variable, de 18 a 36%, aproximadamente.

Treinta a 40% de los casos son prevenibles. Cincuenta por ciento de los casos no son diagnosticados. Mayor riesgo de mortalidad en 11-41% de pacientes que presentan este síndrome geriátrico.

Evaluación y diagnóstico
Cuadro clínico
  1. Delirium hipoactivo: se caracteriza por letargia y actividad psicomotora reducida. Esta forma generalmente no es reconocida, por lo que tiene peor pronóstico.
  2. Delirium hiperactivo: la forma hiperactiva, en la cual el paciente está agitado e hipervigilante, pocas veces pasa desapercibido.
  3. Delirium mixto: se caracteriza por ser una fluctuación de las anteriores.
Escalas diagnósticas

Confussion Assessment Method (CAM): instrumento útil, fácil y rápido de aplicar; deben estar presentes el inicio agudo y curso fluctuante, la inatención más el pensamiento desorganizado o el nivel de consciencia alterado. Sensibilidad de 95%, especificidad de 90 a 95% y valor predictivo negativo de 90 a 100%. Concordancia interobservador de 93%. Existe una versión para pacientes en terapia intensiva CAM-ICU.

Es un instrumento que destaca por su sencillez de aplicación y eficacia. Fue diseñado específicamente para el diagnóstico de delirium e incluye:

  1. Inicio agudo y curso fluctuante.
  2. Inatención.
  3. Pensamiento desorganizado.
  4. Nivel de consciencia alterado.

El diagnóstico se realiza si cumple (a + b) + (c ó d).

Escala 4AT: escala que evalúa el estado de consciencia, orientación, atención, inicio agudo y fluctuante.

Prevención

Los factores que propician este síndorme geriátrico han sido categorizados en factores predisponentes y precipitantes los cuales deben ser considerados para su evaluación y/o corrección.

Factores predisponentes

Factores precipitantes

Tratamiento

Medidas no farmacológicas

Medidas farmacológicas

Sólo se deberán utilizar en casos de agitación motriz importante con riesgo de daño o lesión, asimismo considerar los potenciales efectos secundarios cardiovasculares y de mortalidad al utilizar esos fármacos.

Uso de antagonistas de receptores dopaminérgicos



Información complementaria



Alteraciones y trastornos del sueño

Las alteraciones del sueño son frecuentes en la población de pacientes adultos e incrementan su prevalencia en personas en quienes el patrón es distinto, como observar despertares más tempranos y mayor tiempo en conciliar el sueño, además de somnolencia frecuente. Existen diversos factores que modifican los patrones del sueño en el adulto mayor: los cambios fisiológicos del sueño, las enfermedades que el sujeto ha acumulado a lo largo de la vida y los factores ambientales o de riesgo del sujeto, por mencionar algunos.

Puntos clave

Aproximadamente 58% de las mujeres mexicanas y 76% de los varones tienen alguna alteración del patrón del sueño, siendo considerado trastorno hasta en 33-40% de la población de adultos mayores. Las alteraciones del sueño incluyen problemas de insomnio y somnolencia por igual y cada uno de ellos con sus respectivas características.

Tipos de alteraciones

Se pueden diferenciar los trastornos del sueño en dos grupos: aquellos relacionados con el exceso de sueño como las hipersomnias y los relacionados con defecto o falta de sueño, también conocidos como insomnio.

Insomnio: se define como la latencia del sueño superior a 30 min, más de dos despertares nocturnos, vigilia nocturna mayor a 1 h o tiempo total del sueño menor a 6 h.

Duración del insomnio:

El insomnio puede ser transitorio, autolimitado y tener un factor precipitante claramente establecido, por lo que no requiere mayor estudio y en muchas ocasiones ni siquiera un tratamiento definitivo.

Los trastornos mayores del sueño, relacionados con el insomnio se manifiestan como apneas del sueño, mioclonías nocturnas, síndrome de piernas inquietas, problemas psiquiátricos, ingesta de alcohol o drogas y enfermedades orgánicas.

Hipersomnias: pueden ser consideradas transitorias o permanentes y suelen relacionarse con alteraciones psiquiátricas de tipo afectivo, consumo de fármacos o alcohol, trastornos respiratorios como la apnea obstructiva del sueño y en ocasiones situaciones severas como la narcolepsia.

Causas: las patologías más frecuentemente relacionadas con alteraciones del sueño son:

Se comenta en diversas publicaciones que hasta 35-40% de la población tiene alguna patología de origen psicológico y son precisamente éstas, algunas de las patologías y sus tratamientos de los más relacionados con el insomnio y la somnolencia. La depresión y los trastornos de ansiedad están presentes en pacientes con dificultades para conciliar el sueño y en quienes sufren somnolencia diurna.

Dos diagnósticos muy frecuentes en la población geriátrica son la enfermedad tipo Alzheimer con frecuente inversión del ciclo sueño-vigilia, así como la enfermedad de Parkinson con alteraciones neurológicas y sistémicas que provocan que el paciente presente síntomas capaces de alterar un sueño reparador.

Existen también algunas acciones iatrogénicas que provocan trastorno del sueño dentro y fuera del ambiente hospitalario, siendo los medicamentos algunos de los más frecuentes.

Evaluación y diagnóstico

El diagnóstico es clínico ya sea por referencia propia o por el compañero de cama y los auxiliares diagnósticos incluyen:

Las alteraciones del ritmo circadiano no son raras en pacientes mayores que tenían alteraciones preexistentes del sueño, ni en aquellos que usaron previamente algún fármaco relacionado. Incluso puede presentarse como delirium hipoactivo o hiperactivo.

Prevención

Identificación oportuna y control adecuado de enfermedades crónicas como hipertensión arterial, diabetes mellitus, alteraciones reumatológicas y respiraciones, por mencionar algunas. Ayudarán a prevenir alteraciones y trastornos del sueño.

Una adecuada higiene del sueño como estandarizar la hora de dormir, mantener habitaciones oscuras y sin ruidos, evitar siestas mayores de 20 min, disminuir la ingesta de líquidos estimulantes después de las 6 de la tarde, entre otros, ayudan a prevenir el insomnio.

Tratamiento

El tratamiento debe ir dirigido a tratar la causa del insomnio.

Antes de iniciar un tratamiento farmacológico para los trastornos del sueño, se recomienda identificar claramente las alteraciones patológicas de aquellas propias de la individualidad de cada paciente, excluir las causas secundarias que puedan ser reversibles y buscar minimizar los efectos secundarios de los tratamientos.

De manera general deben suprimirse sustancias estimulantes como el café, el alcohol, té y bebidas energizantes, entre otras.

El uso de hipnóticos será ideal como medida temporal, eligiendo fármacos con inicio de acción rápida, que no alteran la estructura de la fisiología del sueño, deben buscarse los que no tengan metabolitos circulantes al día siguiente de su uso.

Las benzodiazepinas siguen siendo los más utilizados, aunque en la actualidad hay diversas herramientas terapéuticas. Cabe destacar que las benzodiazepinas también son una de las principales causas de insomnio por sus efectos paradójicos en la inducción del sueño de los adultos mayores.

El clonazepam es considerado el medicamento más efectivo para trastornos del sueño relacionados con alteraciones del ciclo REM pero debe evitarse en presencia de apnea obstructiva de sueño.

Existen diversas publicaciones que cada día evidencian la utilidad de la melatonina como inductor de sueño, pero algunas otras no le dan el peso necesario. Se recomienda usar en paciente con insomnio inicial y aquellos con alteraciones del ciclo REM.

En presencia de trastornos neuropsiquiátricos suele presentarse de manera frecuente el insomnio y las hipersomnias. Ante la dificultad para conciliar el sueño, podemos implementar el uso de quetiapina en dosis bajas (12.5-25 mg) e incrementar la dosis de manera gradual. Otras opciones en estos pacientes son el uso de trazodona, mirtazapina, zolpidem.

En presencia de trastornos afectivos los antidepresivos con acción sedante (no la fluoxetina) pueden incluirse en el tratamiento con fines de corrección para trastornos del sueño. Recordar que los inhibidores selectivos de la recaptura de serotonina en presencia de una alta ingesta de carbohidratos provocan somnolencia.

Para las hipersomnias, el modafinilo y el metilfenidato a dosis bajas son herramientas muy útiles.



Información complementaria



Patología bucal

La patología oral del adulto mayor forma parte fundamental de la salud general de las personas mayores. Conforme avanza la edad la salud oral suele declinar, favoreciendo el desarrollo de problemas ulteriores de salud como la malnutrición.

El mantenimiento de una adecuada salud oral y el control sistémico de los pacientes adultos mayores son indispensables en el equilibrio de la salud, la función y la calidad de vida.

Puntos clave

Se define salud oral como la ausencia de dolor orofacial, cáncer de boca o de garganta, infecciones, enfermedad periodontal, caries, pérdida de dientes y otras enfermedades y trastornos que limitan en la persona afectada la capacidad de morder, masticar, sonreír y hablar, al tiempo que repercuten en su bienestar psicosocial.

Las principales enfermedades de la cavidad oral de los adultos mayores son las siguientes:

Evaluación y diagnóstico

Factores de riesgo

Cuadro clínico
Diagnóstico
Complicaciones
Tratamiento


Información complementaria



Presbiacusia

La presbiacusia se define como el déficit auditivo neurosensorial asociado al envejecimiento. Es la primera causa de déficit auditivo en los adultos mayores.

Puntos clave

Se estima que el 25% de los adultos de 65-75 años y hasta 70-80% de los adultos mayores de 75 años padecen esta alteración.

Factores que inciden en la pérdida auditiva

Evaluación y diagnóstico

Manifestaciones clínicas

Diagnóstico
Tratamiento

Uso de auxiliares auditivos



Información complementaria



Catarata

Es la pérdida de la transparencia del cristalino. Cualquier opacidad es considerada una catarata.

Puntos clave

Clasificación acorde a la zona de opacidad

  1. Nuclear. Se opacifica el núcleo del cristalino.
  2. Subcapsular. Las más frecuentes son la subcapsulares posteriores.
  3. Cortical. Las opacidades se inician en las fibras de la corteza del cristalino.
  4. Otras: lamelar, polar, de las suturas embrionarias.

Clasificación acorde al grado de opacidad

  1. Inmadura. Zonas opacas y zonas transparentes.
  2. En evolución. Catarata en estado de formación sin una pérdida. total de la transparencia del cristalino.
  3. Madura. Presenta la corteza opaca.
  4. Hipermadura.

Clasificación acorde a la edad de aparición

  1. Congénita.
  2. Infantil.
  3. Juvenil.
  4. Presenil o senil.

Otras clasificaciones

  1. AREDS System.
  2. Oxford Clinical Cataract Classification and Grading System.
  3. Beaver Dam Eye Study.
  4. LOCS (Lens Opacities Classification System).
Evaluación y diagnóstico

Manifestaciones clínicas

Diagnóstico
Tratamiento

Tratamiento quirúrgico (cirugía de catarata)



Información complementaria



Degeneración macular asociada con la edad

La degeneración macular asociada con la edad es una enfermedad degenerativa del epitelio pigmentario de la retina, de la membrana de Bruch y de la coriocapilar en sujetos mayores de 50 años.

Puntos clave

Se encuentran dos patrones:

Estadios de la enfermedad

  1. Ningún cambio asociado con envejecimiento.
  2. Cambios asociados con envejecimiento normal.
  3. Degeneración macular asociada a la edad precoz.
  4. Degeneración macular asociada a la edad intermedia.
  5. Degeneración macular asociada a la edad avanzada.
Evaluación y diagnóstico
Diagnóstico

Exploración del fondo de ojo.

Forma seca

Forma húmeda

Pruebas de gabinete
Tratamiento


Información complementaria



Fragilidad

Por consenso de expertos, la fragilidad se ha definido como un síndrome clínico con múltiples causas y contribuyentes caracterizado por la disminución de la fuerza, la resistencia y las acciones fisiológicas que aumenta la vulnerabilidad de una persona para desarrollar una mayor dependencia o morir.

Puntos clave

Prevalencias estimadas en México

Evaluación y diagnóstico
Cuadro clínico

Las manifestaciones clínicas del fenotipo de fragilidad en personas mayores incluyen:

La detección se realiza con alguna de las siguientes opciones:

Prevención
Tratamiento
  1. Ejercicio físico multicomponente progresivo.
  2. Ingesta óptima de proteínas y otros nutrientes.
  3. Revisión y optimización de los medicamentos.
  4. Detección y control de enfermedades crónicas.
  5. Entrenamiento cognitivo en algunos casos.
Seguimiento


Información complementaria



Sarcopenia

La sarcopenia es un síndrome que se caracteriza por una pérdida gradual y generalizada de la masa muscular esquelética y la fuerza, teniendo un origen multifactorial, la cual trae consigo diversas consecuencias en la funcionalidad del individuo que la padece, siendo las principales:

Puntos clave

Se estima que a partir de los 30 años de edad la masa muscular declina 3-8% por decenio y hasta 12-15% a partir de los 50 años.

Desde una perspectiva biológica el envejecimiento es la consecuencia de la acumulación de una gran variedad de daños moleculares y celulares a lo largo del tiempo, lo que lleva a un descenso gradual de las capacidades físicas y mentales, un aumento del riesgo de enfermedad, y finalmente la muerte. Teniendo esto en cuenta se han estudiado los siguientes factores del desarrollo de la sarcopenia:

Como primer escalón en la atención de cualquier enfermedad debemos enfocarnos en los principales factores como son nutrición, aumentando su ingesta proteica diaria y actividad física desde edades tempranas.

Evaluación y diagnóstico
Tratamiento
  1. Sustitutivo con testosterona u otros anabolizantes: las bajas concentraciones de testosterona se relacionan con una menor masa libre de grasa, así como menor masa muscular apendicular esquelética y menor fuerza de extensión de la rodilla en varones, hecho por el cual ha servido de argumento para su implementación; sin embargo, dadas las múltiples comorbilidades de pacientes geriátricos se observa cierto escepticismo por sus efectos secundarios como exacerbación de apneas del sueño, ginecomastia, aumento de tamaño en tumores benignos/malignos homodependientes.
  2. Sustitutivo con hormona de crecimiento humana (hGH): incrementa la masa muscular y la fuerza en adultos jóvenes con hipopituitarismo. En personas de mediana edad, la hGH tiene un efecto anabólico en adultos de más de 50 años con déficit de hGH de inicio en la edad adulta, el tratamiento incrementa la fuerza del muslo en ambos sexos. A pesar de esto, en ancianos la respuesta ha sido diferente, teniendo como variante el no incrementar la masa muscular ni la fuerza en ancianos, pero mejoras biológicas (aumento de la masa magra, disminución de la masa grasa).
  3. Ejercicio físico de resistencia: observándose los de alta intensidad como los más beneficiosos (70-80% de capacidad máxima durante su realización) con mejoras en pocas semanas teniendo como limitación, pacientes con insuficiencia cardiaca.
  4. Nutricional: al contarse con poca información nutricional y por los múltiples factores agregados a pacientes ancianos, no existe el consenso sobre este tema, sólo recomendaciones acerca del aumento de proteínas en pacientes con este síndrome arriba de los previamente recomendados, que es 0.8 g/kg peso/día.


Información complementaria



Colapso del cuidador

Son cuidadores informales aquellas personas que proporcionan algún grado de asistencia progresiva para la realización de actividades básicas o instrumentales de la vida diaria a personas con morbilidad crónica o discapacidad sin percibir remuneración alguna.

Puntos clave

Existen dos dimensiones a considerar en el posible colapso del cuidador, la primera se define como la carga objetiva y se refiere a la disrupción de su vida social, a la cantidad de tiempo y dinero invertido en los cuidados del receptor de cuidados, así como a los problemas conductuales provocados por angustia y depresión con impacto en su salud; mientras que la segunda dimensión subjetiva es la percepción que tiene el cuidador de la repercusión emocional de las demandas o problemas relacionados con el acto de cuidar. Este tipo de sobrecarga tiene mayor incidencia sobre la vida del paciente y sus familiares.

Afecta en especial a los cuidadores de personas mayores con dependencia, por el tiempo y la energía que dedican a su labor, y la alta demanda en este tipo de pacientes, en especial aquellos que padecen demencia. Diferentes investigaciones identificaron que lo que aqueja principalmente a los cuidadores fue: la mayoría cambiaron su vida anterior (84%), se sentían rebasados (20%), modificaron su proyecto de vida (66%), tenían insomnio (40%); consideraban que el cuidar al anciano les exigía esfuerzo físico drástico (76%), además de confesarse tensos, nerviosos e inquietos (64%). Descubrieron además prevalencia de ansiedad de 36%, la mitad de los cuidadores tomaba “ansiolíticos/hipnóticos”.

Capacitar al cuidador en:

Evaluación y diagnóstico
Herramientas diagnósticas

La Escala de Sobrecarga de Zarit, también evalúa la carga percibida. Consiste en 22 ítems que se dividen en los siguientes aspectos: funcionamiento social, estado de ánimo y salud física en una escala de cuatro puntos: 1 = Rara vez; 2 =Algunas veces; 3 = Bastantes veces; 4 = Casi siempre.

Interpretación de la escala: el punto de corte es el siguiente, menor de 47 puntos no hay datos de sobrecarga; puntuaciones de 47-55 indican sobrecarga leve y > 55 indican sobrecarga intensa. Puntuaciones > 47, se requiere modificar de forma urgente la manera de cuidar a la persona mayor y de solicitar ayuda cuanto antes. En caso de puntuaciones > 55, existe un alto riesgo de enfermedad, sobre todo depresión y ansiedad.

Test sobre la carga del cuidador (Zarit y Zarit, 1982).

A continuación, se presenta una lista de afirmaciones, en las cuales se refleja cómo se sienten a veces las personas que cuidan a otra persona. Después de leer cada afirmación, debe indicar con qué frecuencia se siente usted así: nunca, raramente, algunas veces, bastante a menudo y casi siempre. A la hora de responder piense que no existen respuestas acertadas o equivocadas, sino tan solo su experiencia.

Puntuación:

0 Nunca, 1 Rara vez, 2 Algunas veces, 3 Bastantes veces, 4 Casi siempre.

Preguntas Respuestas
0
Nunca
1
Rara vez
2
Algunas veces
3
Bastantes veces
4
Casi siempre
1 ¿Piensa que su familiar le pide más ayuda de la que realmente necesita?
2 ¿Piensa que debido al tiempo que dedica a su familiar no tiene suficiente tiempo para usted?
3 ¿Se siente agobiado por intentar compatibilizar el cuidado de su familiar con otras responsabilidades (trabajo, familia)?
4 ¿Siente vergüenza por la conducta de su familiar?
5 ¿Se siente enfadado cuando está cerca de su familiar?
6 ¿Piensa que el cuidar de su familiar afecta negativamente la relación que usted tiene con otros miembros de su familia?
7 ¿Tiene miedo por el futuro de su familiar?
8 ¿Piensa que su familiar depende de usted?
9 ¿Se siente tenso cuando está cerca de su familiar?
10 ¿Piensa que su salud ha empeorado debido a tener que cuidar de su familiar?
11 ¿Piensa que no tiene tanta intimidad como le gustaría debido al cuidado de su familiar?
12 ¿Piensa que su vida social se ha visto afectada de manera negativa por tener que cuidar a su familiar?
13 ¿Se siente incómodo por distanciarse de sus amistades debido al cuidado de su familiar?
14 ¿Piensa que su familiar le considera a usted la única persona que le pueda cuidar?
15 ¿Piensa que no tiene suficientes ingresos económicos para los gastos de cuidar a su familiar, además de otros gastos?
16 ¿Piensa que no será capaz de cuidar a su familiar por mucho más tiempo?
17 ¿Siente que ha perdido el control de su vida desde que comenzó la enfermedad de su familiar?
18 ¿Desearía dejar el cuidado de su familiar a otra persona?
19 ¿Se siente indeciso sobre qué hacer con su familiar?
20 ¿Piensa que debería hacer más por su familiar?
21 ¿Piensa que podría cuidar mejor a su familiar?
22 Globalmente ¿qué grado de “carga” experimenta por el hecho de cuidar a tu familia?
TOTAL

Tratamiento

Los cuidadores de personas mayores, en particular aquellos con trastornos conductuales y/o dependencia física, deben ser evaluados de manera regular para la identificación de sintomatología depresiva.

En el cuidador colapsado y deprimido se recomienda la utilización de inhibidores de recaptura de serotonina a dosis baja por los primeros seis a ocho días y posteriormente incremento a dosis plena al menos durante un año.

Los síntomas neuropsiquiátricos en el paciente se han relacionado con la presencia de sobrecarga de cuidador, por lo que se debe valorar la utilización de psicofármacos en el paciente para disminuir este problema.

Se debe recomendar la actividad física, que muestra beneficio en reducir el colapso del cuidador, mejorando el funcionamiento psicológico de los mismos, en particular entre los cuidadores de personas con demencia.

En caso de ansiedad o depresión asociado o no a insomnio en el cuidador, se recomienda el uso de inhibidores de la recaptura de serotonina y dosis bajas de benzodiazepina de vida media corta.

Referir a los espacios pertinentes para recibir:



Información complementaria



Polifarmacia

Es el uso concomitante de múltiples y diversos medicamentos. La Organización Mundial de la Salud (OMS), define a la polifarmacia como la administración simultánea de varios medicamentos al mismo paciente.

Puntos clave

La definición más común es el uso de cinco o más medicamentos en un paciente. La polifarmacia es de suma relevancia cuando los medicamentos no son apropiados y sin un claro beneficio para el paciente.

La polifarmacia inapropiada o problemática se define como el uso de múltiples medicamentos que se han prescrito de forma inadecuada en la que no hay beneficios para los pacientes.

Desenlaces negativos asociados a la polifarmacia

  1. Errores en la medicación.
  2. Reacciones adversas a los medicamentos.
  3. Interacciones medicamentosas.
  4. Mayor número de hospitalizaciones.
  5. La no adherencia terapéutica.
  6. Deterioro funcional.
  7. Resultados clínicos inadecuados.
  8. Aumento en los costos de atención.
  9. Mayor mortalidad.
  10. Aumento en la presencia de síndromes geriátricos.
Evaluación y diagnóstico

Factores de riesgo

Cuadro clínico
Diagnóstico

Índice de adecuación de la medicación

El índice de adecuación de la medicación (MAI, por sus siglas en inglés), es un instrumento que consiste en evaluar qué tan adecuada es la terapia de medicamentos según 10 criterios. Para los adultos mayores, este índice debe usarse para determinar si hay duplicidades que deben ser eliminadas o si hay esquemas terapéuticos complejos que puedan ser simplificados. Se basa en una serie de preguntas:

Pregunta No
¿Existe una indicación para el medicamento?
¿El medicamento es efectivo para la enfermedad?
¿Es correcta la dosis?
¿Las indicaciones son correctas?
¿Las indicaciones son prácticas?
¿Existen interacciones clínicamente significativas con otros medicamentos?
¿Existen interacciones clínicamente significativas entre medicamentos y enfermedad?
¿Existe una duplicidad innecesaria con otros medicamentos?
¿La duración del tratamiento es aceptable?
¿Este medicamento es menos costoso en comparación con otros de igual utilidad?


Criterios STOPP/START versión 2

Criterios STOPP/START versión 2 (siglas en inglés de Screening tool of older people’s prescriptions y Screening tool to alert to right treatment, son criterios publicados en 2008 y actualizados al 2015 en su versión 2, se refieren a los errores más comunes de tratamiento (STOPP) y omisión en la prescripción (START) en las personas mayores; se relacionan con diagnósticos médicos al estar agrupados en sistemas fisiológicos. Constan de 121 recomendaciones, de las cuales 87 son STOPP y 34 son START.

Compuesta por secciones diversas donde se realizan las recomendaciones específicas como son:

Criterios STOPP
Sección A Indicación de la medicación
Sección B Sistema cardiovascular
Sección C Antiagregantes/anticoagulantes
Sección D Sistema nervioso central y psicotrópicos
Sección E Sistema renal
Sección F Sistema gastrointestinal
Sección G Sistema respiratorio
Sección H Sistema musculoesquelético
Sección I Sistema urogenital
Sección J Sistema endocrino
Sección K Fármacos que aumentan de forma predecible el riesgo de caídas en las personas mayores
Sección L Analgésicos
Sección N Carga antimuscarínica/anticolinérgica


Criterios de Beers

Los criterios de Beers han sido actualizados al 2019 por la American Geriatrics Society, donde se incluye una lista de medicamentos potencialmente inapropiados que deben evitarse en las personas mayores, así como medicamentos en los que deberá ajustarse su dosis con base en la función renal y las interacciones farmacológicas asociadas a potencial daño de esta población. Se aplican a todos los adultos mayores excluyéndose aquellos que se encuentran en cuidados paliativos y hospicios.

Apartados Consideraciones
Listas de fármacos inadecuados en pacientes mayores de acuerdo a: 1. Comorbilidades del paciente.
2. Independiente del diagnóstico.
Lista de medicamentos en categorías 1. Los que siempre se deben evitar.
2. Los que son potencialmente inadecuados según la enfermedad o síndromes geriátricos ya que pueden exacerbar los síntomas.
3. Los que se deben utilizar con precaución.


Tratamiento


Información complementaria



Desnutrición

La desnutrición es el estado resultante de una baja ingesta o una absorción deficiente de nutrientes que genera alteraciones de la composición corporal con disminución de la cantidad de tejidos magros, la cual lleva a limitaciones en el funcionamiento físico o mental y a otros resultados adversos en salud.

Puntos clave

Las prevalencias estimadas de desnutrición en personas mayores son:

Algunas de las complicaciones potenciales de la desnutrición son:

Inseguridad alimentaria: es la situación en que las personas carecen de acceso garantizado a la cantidad suficiente de alimentos inocuos y nutrititvos para llevar una vida activa y saludable; puede ser crónica, estacional o transitoria; sus causas son múltiples como no disponibilidad de alimentos, poder adquisitivo insuficiente, distribución inapropiada o uno inadecuado de los alimentos en el interior del hogar.

El plato del bien comer: es una herramienta gráfica que representa y resume los criterios generales que unifican y dan congruencia a la orientación alimentaria dirigida a brindar a la población opciones prácticas con respaldo científico, para la integración de una alimentación correcta que pueda adecuarse a sus necesidades y posibilidades.

Prevención
Evaluación y diagnóstico

Detección de riesgo de desnutrición o desnutrición:

Detección de sarcopenia:

Evaluación de otros aspectos que influyen en la nutrición:



Información complementaria



Dolor crónico no oncológico

El dolor crónico (persistente) es aquel que dura más allá del tiempo estimado para la curación de la lesión específica, usualmente más de tres meses, la intensidad del dolor persistente suele ser desproporcionada a la patología subyacente observada y se asocia a deterioro funcional, con afección física y psicológica.

Puntos clave

El dolor puede ser nociceptivo o neuropático; es nociceptivo cuando el estímulo se origina de receptores intactos y se transmite por vías neuronales intactas, y se subdivide en dolor somático (receptores en piel y tejidos profundos) y dolor visceral (receptores en vísceras torácicas y abdominales); es neuropático cuando se origina de fibras neuronales dañadas, sea a nivel de sistema nervioso central o periférico.

La prevalencia de dolor crónico en la persona adulta mayor es cercana a 50%, y 15% reporta dolor crónico severo, mientras que la prevalencia en residencias de cuidados crónicos se ha reportado entre 45 y 89%.

Las causas subyacentes del dolor persistente suelen ser enfermedades crónicas, no corregibles; la mayoría de las causas son osteoartritis, lumbalgia, y otros trastornos osteoarticulares. Los sitios más comunes de presentación del dolor crónico son lumbar, pelvis y extremidades inferiores.

Evaluación y diagnóstico

Factores de riesgo

Los factores predictores más relevantes para dolor crónico son género femenino, mayor intensidad del dolor, insomnio, y red social disminuida.

Se ha reportado que los receptores nociceptivos de la piel y otros órganos pueden disminuir con la edad, y la conducción neuronal también puede afectarse.

Factores predisponentes para dolor persistente son:

Como factor protector se ha reportado un menor índice de masa corporal.

Diagnóstico

Un principio fundamental en la evaluación del dolor es preguntar al paciente sobre él y creer que lo exprese, no infraestimar.

Se debe realizar semiología completa del dolor, incluyendo localización, tipo de presentación, irradiación, intensidad, frecuencia, duración, factores que lo precipitan, exacerban y atenúen.

El deterioro cognitivo por demencia o delirium, trastornos del lenguaje y déficit sensorial pueden afectar la comunicación de la persona adulta mayor así como dificultar la evaluación del dolor.

La estimación de la intensidad del dolor debe apoyarse en una escala para objetivar el síntoma, y utilizar la misma herramienta para comparar durante la evolución del padecimiento. Entre estas escalas unidimensionales se encuentran: la escala visual análoga con color y de 0 a 100 mm; la escala numérica de 0 a 10; la escala verbal categórica incluyendo nulo, leve, moderado y severo; la escala gráfica de facies álgicas. La elección de la escala dependerá del estado cognitivo, capacidad de comunicación, déficit sensoriales y escolaridad del paciente.

Prevención

Cuando existe dolor crónico, el umbral del paciente al dolor disminuye. Es conveniente llevar una bitácora para registrar intensidad del dolor, adherencia al manejo de base, uso de rescates de analgésicos, grado de respuesta, efectos adversos, y actividades asociadas al dolor.

Los desenlaces adversos o consecuencias de padecer dolor crónico incluyen depresión, aislamiento social, trastorno del sueño, alteración de la marcha, mayor riesgo de efectos secundarios a medicamentos e interacciones farmacológicas, además de uso y costo de atención médica, entre otros, y en suma menor calidad de vida.

Tratamiento

El dolor persistente requiere de un manejo multidimensional. Se debe comunicar al paciente la expectativa de resolución pero también proporcionar información realista sobre la posibilidad de no lograr un alivio completo del dolor, ya que este es mucho más difícil de erradicar que el dolor agudo.

El tratamiento farmacológico se dirige a la causa específica del dolor y su origen fisiopatológico.

Para lograr un manejo efectivo del dolor crónico no oncológico puede apoyarse en las creencias, perspectiva y estrategias de afrontamiento de cada paciente. De inicio, debe investigarse qué medicamentos toma o ha tomado el paciente para ese dolor, hayan sido o no prescritos por un médico, y los efectos adversos de cada uno, toda una historia detallada de la medicación.

El tratamiento del dolor crónico no oncológico puede apoyarse en las recomendaciones de la escalera analgésica de la Organización Mundial de la Salud, originalmente descrita para pacientes con cáncer:

El analgésico debe iniciarse en la mayoría de los pacientes a una dosis baja y titular gradualmente de acuerdo a la respuesta de efectos secundarios. La vía de administración elegida debe ser la menos invasiva. Los analgésicos se ajustan a la función renal y hepática del paciente, y se requiere mantener vigilancia frecuente y estrecha de la respuesta terapéutica y los efectos adversos.

Se recomienda evitar el uso prolongado de antiinflamatorios no esteroides debido al riesgo gastrointestinal, cardiovascular y renal. Los pacientes con dolor crónico requieren ser tratados con una dosis fija de mantenimiento más dosis de rescate adicionales en caso de dolor irruptivo, “por razón necesaria”. Cuando se use un opioide en presentación de liberación prolongada, se debe prescribir también un opioide de liberación inmediata para el manejo del dolor episódico, estos rescates deben ser, idealmente, del mismo opiode.

Los rescates suelen ser 10 a 25% de la dosis total diaria de mantenimiento en el caso de los opioides. Todo paciente en manejo con opioides debe recibir simultáneamente un esquema de laxantes para anticiparse al estreñimiento secundario, un efecto adverso a largo plazo.

Durante el uso de opioides para dolor persistente, tres principios de prescripción deberían cumplirse para mejor seguridad del paciente y control del consumo:

  1. Iniciar un solo opioide.
  2. Que un solo médico prescriba el opioide.
  3. Sólo una farmacia surta la receta.

El uso de opioides en dolor persistente no oncológico se ha asociado a caídas, lesiones secundarias a las mismas, hospitalización, mayor mortalidad; a largo plazo puede asociarse con incremento de efectos adversos, sobredosis no intencionales, uso inapropiado, adicción e incluso muertes.

Los fármacos adyuvantes pueden ser antidepresivos, antiepilépticos, corticoesteroides, relajantes musculares, anestésicos locales, bisfosfonatos, entre otros.

Es recomendable modificar un medicamento a la vez, y evitar fármacos de alto riesgo para la persona adulta mayor. El manejo del dolor persistente debe brindarse por un equipo multidisciplinario. Brindar apoyo continuo al paciente y cuidadores, asegurando disponibilidad para resolver dudas, ajustando tratamiento y dar soporte en las crisis.

Las medidas no farmacológicas en el manejo del dolor crónico son fundamentales, y éstas incluyen educación al paciente y la familia, terapia física, terapia cognitivo-conductual, neuroestimulación eléctrica transcutánea (TENS), acupuntura, masajes, terapia con calor y frío, terapia ocupacional, técnicas de relajación, entre otras.

Todo paciente anciano con dolor persistente debería, si las comorbilidades lo permiten, recibir terapia física con ejercicios de fuerza, resistencia, flexibilidad y balance.

Un factor importante a considerar en el manejo del dolor persistente son los costos tanto de la terapia farmacológica como de las medidas no farmacológicas, y contemplar las limitantes económicas que se pueden presentar durante todo el seguimiento.

Las barreras que se pueden presentar para un control efectivo del dolor pueden depender del paciente (personalidad, creencias, apego, miedos, polifarmacia y comorbilidades), del médico (conocimiento y experiencia en el manejo del dolor) pero también del sistema salud (cobertura y disponibilidad de medicamentos, acceso geográfico a los mismos).

Los objetivos principales en el manejo del dolor persistente son maximizar la funcionalidad y mejorar la calidad de vida al disminuir lo más posible su intensidad.



Información complementaria